Política

Teresa Ribera, una vice contra el diésel, la caza y los toros

Teresa Ribera. Foto: Efe

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cumplió ayer con una vieja deuda con Teresa Ribera. La nueva vicepresidenta de Transición Ecológica y Reto Demográfico esperaba desde hace tiempo este ascenso, que contaba con el aval del Partido Socialista desde hace años, pero con el que el presidente no se había atrevido en la anterior legislatura.

La emergencia medioambiental declarada por el Parlamento Europeo y las constantes alusiones del presidente a que el cambio climático será una de las mayores prioridades de su Gobierno han llevado a este nombramiento, así como la necesidad de contar con un contrapeso a Podemos, que aspira a tener influencia en las medidas ambientales del Gobierno.

Ribera contaba en su haber con algunos méritos importantes para ostentar este cargo. La nueva vicepresidenta logró asumir y gestionar con tremendo éxito la reciente celebración de la COP25 en Madrid, una reunión que sirvió a Sánchez para darse un atracón de fotos con otros líderes mundiales y tratar de alzarse como una de las principales voces europeas contra el cambio climático, pero las negociaciones de un acuerdo con la formación morada han resultado clave para este ascenso. La decisión de dejar la Agenda 2030 en manos del vicepresidente Pablo Iglesias generó el pasado martes y miércoles serios problemas para el presidente del Gobierno ,que solo pudo acallar las quejas de su partido, y cuentan que de la propia ministra, nombrándola, por sorpresa para Podemos, vicepresidenta.

Con la elección, Sánchez logra por un lado diluir todavía más el peso de Iglesias en sul Gobierno, pero al tiempo coloca a ambos al mismo nivel para que no puedan desautorizarse. Algo que será complicado que no ocurra, pese al protocolo firmado entre ambas formaciones que impide que se puedan pronunciar sobre asuntos de otras carteras. Unidas Podemos ha reclamado en todo momento competencias en el ámbito energético, pero el presidente del Gobierno se ha resistido a dárselas y se ha limitado a permitirles legislar en materia de consumo, un área que asumirá Alberto Garzón.

Transición Ecológica, por su parte, tendrá que asumir algunos de los compromisos marcados en el acuerdo entre PSOE y Podemos, pero los puntos que se han incluido son coincidentes en gran parte con las propuestas que este próximo mes de marzo lanzará la Comisión Europea en su 'Green New Deal', lo que les deja poco margen de maniobra.

Ribera se encargará también de las políticas de Transición Justa, una serie de medidas que se enmarcan perfectamente en sus nuevas funciones de responsable del reto demográfico. La vicepresidenta tendrá que dar respuestas a todas las zonas afectadas por los cierres de centrales de carbón y nucleares y, en su caso, de ciclos combinados de gas que se van a producir en los próximos años.

La vicepresidenta se impondrá también en la guerra abierta contra el diésel. A partir de ahora queda por saber si se creará un nuevo Ministerio de Movilidad o, al menos, una secretaría de Estado y bajo qué paraguas estará.

El nombramiento de Ribera como vicepresidenta pone además en duda el posible ascenso de su marido, Mariano Bacigalupo, a la presidencia de la CNMC, en sustitución de José María Marín Quemada. Previsiblemente, la formación morada tendrá exigencias en este aspecto y querrá ganar su peso correspondiente, tanto en las empresas públicas, como en la Sepi o en los organismos reguladores.

Ribera llega con fuerza al Gobierno y con un peso político suficiente, que se ha caracterizado por su lucha contra el diésel y sus declaraciones contra la caza y los toros.

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