País Vasco

Carlos Polo: "Solo los triunfadores pueden hablar de fracaso"

  • "Cuando se dice que en EEUU el fracaso está bien valorado, es mentira"
  • "Al emprender hay que trazar una línea roja de cuánto puedes gastar"
Carlos Polo, emprendedor y autor del libro 'Los canallas del cuarto cuadrante'. Imagen de T. Berruezo

El ingeniero informático y emprendedor "vocacional" Carlos Polo recuerda cómo en 2002 montó, junto a otros socios, la empresa, NTS Solutions, especializada en el desarrollo del entonces incipiente mercado de las aplicaciones móviles, compañía que catorce años después sigue en vanguardia y suma un equipo de más de 40 personas. "Cuando monté NTS tenía 25 años y me fue razonablemente bien. Me llegué a creer el amo del mundo. Competía con empresas como Accenture, IBM...", reconoce Polo. Más noticias en la revista gratuita elEconomista País Vasco

Sin romper su relación con NTS, Polo decidió lanzarse a nuevos proyectos empresariales. En 2004 promovió la empresa de consumo F1 Ayuda Online y, en 2011, otra llamada Doocuments, centrada en software para intercambio y analítica de documentos. En ambos casos pensó que se trataba de ideas brillantes -sobre todo con Doocuments- y que cosecharía grandes éxitos. No fue así: fracasó, F1 cerró pronto y Doocuments en primavera de 2015.

"Con Doocuments la idea me sigue pareciendo brillante, pero el mercado es soberano y me dijo que no le interesaba, y fracasé de la manera más estrepitosa que existe, que es creyéndote que lo sabes todo", reconoce Polo sin mencionar que su proyecto empresarial fue merecedor de varios premios de emprendimiento de start-ups tanto nacionales como internacionales. "El problema no es que fracases tú, sino que he hecho perder dinero a mis inversores. No te imaginas lo que es sentarte en una mesa y decirles: ¿sabéis que el millón de euros se ha perdido entero? Eso no es bueno y el fracaso es eso".

Cuatro meses después de cerrar Doocuments, Polo se embarcó junto con tres socios en otra iniciativa empresarial, llamada Perpetuall, basada en una aplicación móvil de copias de respaldo para agendas de teléfonos móviles e e-mails siempre actualizada, que después trató de evolucionar hacia la consolidación de una red de contactos profesionales. Tampoco logró el éxito esperado y Perpetuall terminó cerrando a principios de 2016.

Nuevo libro

Tras tal sucesión de acontecimientos, Carlos Polo acaba de escribir un libro titulado Los canallas del cuarto cuadrante, que versa sobre diferentes modelos de emprendimiento, centrándose en las start-ups, las empresas más disruptivas y los motivos que llevan a muchos al fracaso. "En el libro efectivamente cuento todas las cosas que he hecho mal, pero tiene una parte positiva, hay una ciencia detrás: se puede aprender".

Puede parecer irónico, pero Carlos Polo desmiente la creencia popular de que en otros países, frente a lo que ocurre en el nuestro, no se estigmatiza el fracaso empresarial. "Cuando se dice que en Estados Unidos el fracaso está bien valorado, es mentira. Quien haya estado en allí currando de verdad, sabe que nadie te dice 'he fracasado' si después no ha tenido un éxito rotundo. Eso es así".

El empresas del cuarto cuadrante

En su libro, Polo divide en cuatro esferas una serie de problemas y soluciones, vinculándolos con la tipología empresarial existente. En el primer cuadrante se sitúa la I+D, búsqueda de soluciones para problemas existentes; en el segundo cuadrante, la búsqueda de soluciones no conocidas para problemas conocidos; en el tercero, la aplicación de soluciones conocidas a problemas conocidos, lo que se conoce como gestión empresarial tradicional, y, en el cuarto, están los emprendedores que con soluciones que ya existen logran sacar nuevas aplicaciones -como la invención del Chupa-Chups, el servicio de taxis Uber o el alquiler de apartamentos de AirBnB-.

Las empresas de este cuarto cuadrante, capaces de generar y/o encontrar nuevas demandas, tienen una forma de gestión diferente, más imaginativa, más "canalla". Polo reconoce que él lo que sabía era gestionar empresas tradicionales, las del tercer cuadrante, pero que con Doocuments y Perpetuall se metió en el terreno del cuarto y ahí fracasó. "Esta es la gestión que explico en el libro, la del cuarto cuadrante, y para ello tengo que hablar de fracasos".

Líneas rojas que no hay que traspasar

Carlos Polo no deja de referirse al coste que ha supuesto para los inversores de sus propuestas sus consecuentes fracasos, pero destaca que las empresas que se ha visto obligado a cerrar siempre lo han hecho de forma ordenada y sin el coste de verse cargado de deudas sobre su patrimonio personal.

Insiste en que a la hora de poner en marcha un proyecto empresarial, sobre todo si se trata de proyectos del cuarto cuadrante, hay que establecer una serie de líneas rojas que no traspasar bajo ningún concepto. La primera de ellas: "cuánto dinero nos podemos permitir gastar". "Una vez llegado a ese límite, estemos como estemos, hay que salir. Los que hablan de que hay que aguantar y seguir intentándolo hasta el final... eso es pura demagogia. Al principio, cuando empiezas y no a mitad de camino, hay que decir ?hasta aquí voy a llegar? y cuando llegues, esté como esté, hay que dejarlo. Como te pases de estas líneas rojas, acabarás con un jaleo enorme, entre deudas, consecuencias personales y familiares, etc.".

Polo coincide con el informe sobre emprendimiento Global Entrepreneurship Monitor (GEM) en que en la actualidad hay pocas vocaciones de crear nuevas empresas y, según él, todavía menos, pues considera que "emprendedor no es quien pone un restaurante, sino alguien que crea una nueva demanda".

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