Opinión

La realidad del desempleo y las 'lentes' de Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. EFE

Los datos del desempleo en el mes de julio han sido malos. Es extraordinario y muy grave que se incremente el paro en el mes de julio. Afortunadamente, la contrarreforma de Yolanda Díaz de la legislación del mercado de trabajo no tocó elementos esenciales de la reforma de 2012 y solo porque esta terca contrarreforma se quedó en un maquillaje con mucho ruido, el mercado de trabajo sigue resistiendo los efectos de la inflación y de la crisis.

Pero ya no hay resistencia. Porque a esa crisis muy pronto tendremos que llamarla recesión. Crece el paro, disminuye la afiliación y desaparecen a miles los autónomos, más de diez mil en un mes, esto es, a un ritmo de más de trescientos cada día. Pero el Gobierno dice textualmente, a la vista de estos datos que estamos "en un contexto muy positivo de empleo". La frase es del Secretario de Estado de Empleo. Un político que dice esto delante de los datos y los hechos es, sin duda, un político que inventa fantasías deliberadamente, esto es, que intenta engañar al desprevenido.

Mientras tanto, la política propia del Ministerio de Trabajo consiste tan solo en convertirse en plataforma de lanzamiento de Yolanda Díaz para su proyecto personal que, según reitera, consiste en escuchar a todo el mundo para ver qué dice la gente. Este propósito fisgón para husmear, no parece la clave que vaya a cambiar el deterioro de nuestro mercado de trabajo.

En realidad, el mes de agosto, como ya saben Calviño, Díaz, Escrivá y el Secretario de Estado de Empleo que considera positivo el contexto de empleo, será un mes que traerá datos de paro todavía peores. Las cifras de desempleo de agosto mostrarán que el otoño caliente que se avecina, el complejo último trimestre de 2022 se adelanta a julio y agosto en materia laboral y de empleo. La complicada situación económica que el propio Gobierno advierte que ha de venir, ya está aquí en el mercado de trabajo.

Las cifras de desempleo de agosto mostrarán el otoño caliente que se avecina

Pero Sánchez nos explica la realidad. Nos dice que si nos ponemos otras lentes, todo se ve mucho mejor. Ha declarado que tenemos que acostumbrarnos "a leer los datos del paro con lentes distintas".

Lo que Sánchez viene a decirnos es que si nos convertimos en ignorantes y no hacemos crítica, veremos que el mercado de trabajo español es envidiable, robusto y firme gracias a las políticas de su gobierno. No se puede ser más patético.

El presidente del Gobierno, en Mallorca, más allá que un descamisado, como un revolucionario descorbatado, nos dice que nos pongamos otras gafas mientras la vicepresidenta Calviño anuncia "una ralentización del mercado de trabajo", pero en un "contexto muy positivo del empleo", según el Secretario de Estado de Empleo. Esto es, un gobierno sin cabeza, ocupado solo en salvarse a sí mismo, en prolongarse a costa de los propios españoles. Un gobierno que solo comunica frivolidades.

A tenor de los datos de afiliación de julio, en breve tiempo hablaremos de recesión del PIB

Y también a costa de los autónomos. El Gobierno no quiere o no sabe (y con este gobierno es muy fácil creer que se trata de ambas cosas) reformar eficazmente el régimen de seguridad social de los autónomos, no va a estimular a la pequeña y mediana empresa, no va a poner remedio a la pérdida de afiliación, pero van a decirle a los pequeños comerciantes cuándo deben apagar las luces de sus escaparates y cuántos grados centígrados deben marcar calefacciones y aires acondicionados. Todo esto a las puertas de una recesión. Y con el empleo en pleno frenazo en seco.

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