Opinión

Se habla del Imserso de Belarra, de los tuc tucs de Colau y de la rentabilidad del emérito

A Belarra le sale el tiro por la culata con el Imserso

Ione Belarra también es ministra. En concreto, de Derechos Sociales. Conviene recordarlo porque la mayoría de los titulares que genera ignoran su negociado. Aunque seguramente muchos lo prefieren, como acaban de descubrir los hosteleros. Resulta que la también secretaria general de Podemos hizo un paréntesis en su oposición pasivo-agresiva a la entrada de España en la OTAN (aunque sea con 40 años de retraso) para rendir cuentas en el Congreso por su gestión ministerial. Y como parece que tenía pocos éxitos que vender, se le ocurrió presumir de los viajes del Imserso. Anunciando, de paso, que congelará su precio. Los empresarios, que han visto dispararse sus costes en el último año, han puesto el grito en el cielo. Y es que si el programa no se ajusta a la realidad económica, no es rentable. El argumento de que es para proteger a los mayores, les resulta además de un cinismo insoportable, ya que el principal beneficiado de esa nula revalorización es el propio Gobierno, que obliga a los hoteles a trabajar casi a pérdidas. No sorprende que Belarra haya recibido más peticiones de dimisión por esto que por cualquiera de sus declaraciones sobre Ucrania.

Colau declara la guerra a los 'tuc tucs'

El Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado, sin votos en contra, pedir a la Generalitat que prohíba los bicitaxis, conocidos coloquialmente con el exótico nombre de tuc tucs. Argumentan que es una actividad no regulada y que supone un peligro para el tráfico en la Ciudad Condal, algo en lo que las formaciones políticas coinciden plenamente, pese al empeño de Ada Colau por enmarcarlo en su cruzada general contra el turismo. Y precisamente esta obsesión puede hacer fracasar la propuesta. La oposición critica que el consistorio esté negociando con el Govern de Pere Aragonès un "batiburrillo" de medidas de todo tipo: unas, como las de los vehículos a pedales, vienen consensuadas; otras, como la de limitar el número de cruceros que llegan la ciudad, les resultan inadmisibles. "Así no hay forma de llegar a ningún acuerdo", reprochan.

La escasa rentabilidad del Rey emérito para las teles

El extraordinario despliegue informativo en Sanxenxo y la Zarzuela para narrar el breve regreso del Rey emérito no ha resultado rentable en audiencia a las televisiones. Lo expertos lo achacan a que, salvo algunas fotos y un par de frases desde el coche de Don Juan Carlos, la cobertura ha sido lo que, en la jerga del oficio se llama "aburrida". "Era más ameno seguirlo en Internet", inciden.

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