Opinión

Se habla de la incógnita Biden, las pelotas de goma y la Justicia bilingüe

Sánchez se enfrenta a la 'incógnita Biden'

La cumbre de la OTAN que se celebrará a finales de junio en Madrid será un momento clave para las ambiciones internacionales de Pedro Sánchez. Y no solo por la relevancia de la reunión, sino porque asistirá una de las figuras políticas que más parece resistirse a sus encantos diplomáticos: el presidente estadounidense Joe Biden. Moncloa y Exteriores maniobran para lograr cerrar una reunión bilateral entre ambos líderes, tras los brevísimos apartes logrados en ocasiones anteriores. Unos encuentros que se convirtieron casi en una humillación para el Ejecutivo cuando vio que los propios medios españoles dedicaban más titulares al cronómetro que al contenido de las charlas. "Claro que nadie puede contar mucho de lo que se ha hablado en un paseo de 20 segundos", admite una fuente diplomática, que incide en que se ha aprendido la lección de que no se deben "inflar expectativas". Por eso ahora se opta por la prudencia. Además, existe el temor de que la previsión de esta cita sea aprovechada por Podemos, necesitados de munición ante sus malos pronósticos electorales. Algo que puede volver a darle a la Casa Blanca la excusa de aplazar el encuentro para no "interferir" en cuestiones políticas nacionales.

Una nueva polémica por las pelotas de goma

Mientras el Congreso debate una norma para acabar definitivamente con el uso de las pelotas de goma por parte de los antidisturbios, tras una larga lista de denuncias antelas graves lesiones ocasionadas por estos proyectiles no letales, el Ministerio de Interior afronta una nueva polémica por su causa. Un ciudadano preguntó al Portal de Transparencia cuántas han utilizado las Unidades de intervención Policial y, ante la negativa del departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska a responder, ha acabado terciando el Consejo de Transparencia. En una resolución bastante contundente abronca al Ministerio no solo por no facilitar los datos, sino por insinuar que no los tiene. Lo cual supondría que no controla cuántas se disparan, algo que el organismo ve inconcebible.

La Justicia europea no es solo bilingüe

No basta con el inglés. El Ministerio de Justicia ha lanzado una licitación de 700.000 euros para que fiscales, abogados y profesionales de los cuerpos de la Administración de Justicia aprendan, además de la lengua de Shakespeare, otros cuatro idiomas: francés, italiano, portugués y alemán. Advierten de que el dominio de los idiomas europeos es clave para mejorar la cooperación en procesos transnacionales.

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