Opinión

Un momento clave para fortalecer la industria

Amador G. Ayora, Director de 'elEconomista'. EE
Bilbao

La sociedad y la economía vascas están entre las más prósperas de España. Ni las cuatro décadas de terrorismo de ETA, ni la aterradora recesión que siguió después de 2008 ó los dos últimos shocks vividos con la pandemia y la guerra de Ucrania han logrado doblegar su vitalidad.

Los vascos han mejorado su renta per cápita de manera sostenida desde la llegada de la democracia en 1975 a la actualidad hasta alcanzar una media de casi 33.000 euros anuales. Una cifra superior a la de otras autonomías también ricas, como Cataluña ó Navarra, y que sólo es superada por los 35.000 euros per cápita de Madrid.

¿Dónde está el secreto de su éxito y de su capacidad de resistencia ante las sucesivas crisis? En la industria. El buen hacer, la capacidad de sacrificio y de esfuerzo de sus empresarios permitió a su tejido industrial superar la reconversión de finales de los setenta y ochenta, que arrasó con la siderurgia, una de las fortalezas de su economía, así como la posterior crisis industrial de los noventa. Gracias a esta sorprendente resiliencia, la industria, equivalente al 21,46% del PIB en 2019, sigue teniendo un peso relevante. Su porcentaje de actividad supera la media de Europa, que no logró alcanzar el objetivo del 20% en 2020, y duplica prácticamente a la española.

La industria vasca es muy resistente a las crisis. Los fondos Next Generation darán un 23 por ciento de recursos adiconales cada año para impulsar la economía

El plan 'Euskadi Next 2021-2026' elaborado por el Gobierno vasco espera movilizar más de 18.000 millones de inversión en los próximos años, a los que habría que sumar otros 6.500 millones por su participación en los diferentes Proyectos Estratégicos de Transformación Económica (Pertes) tanto del Gobierno central como de los autonómicos. Sólo el dinero previsto a recibir de los fondos europeos supera la cifra media anual invertida en la economía vasca, unos 16.000 millones. Teniendo en cuenta que el desembolso de esta cantidad se extenderá hasta 2026, Euskadi contará cada año con un 23% adicional de recursos para impulsar su economía. Asimismo, sólo la inversión prevista en los Pertes multiplica por cuatro la realizada por la industria vasca en los últimos años.

El 80% de estas inversiones se concentrará en tres ámbitos, que deberían servir para acometer una transformación digital y ecológica. Los sectores seleccionados son energías limpias y la movilidad, industria inteligente y del dato y, por último, terapias avanzadas en salud. Es indudable que Euskadi está en un momento histórico para dar otro salto adelante, si sabe aprovecharlo y anticiparse al futuro, como ha hecho en el pasado. Se trata, eso sí, de un reto que habrá que saber gestionar con paciencia, porque de los 6.400 millones de fondos Next Gen asignados, de momento, han sido desembolsados unos 663 millones, poco más del 10%.

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