Opinión

Se habla de la soledad de Espadas, el escándalo de la UE y el retorno de la soja

Espadas, solo ante el peligro en Andalucía

Las elecciones andaluzas del próximo 19 de junio se analizan en clave nacional como un pulso entre el tirón del nuevo presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo y el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez. Aunque la mayor diferencia está en el peso de los "candidatos propiamente dichos". Y es que mientras todos los analistas dan por hecho que Juanma Moreno ganará con holgura y la única duda es hasta qué punto dependerá del acuerdo con el Vox de Macarena Olona, en el caso del Juan Espadas la pregunta es hasta qué punto se desplomará. El ex alcalde de Sevilla, ejecutor del ajuste de cuentas de Sánchez contra Susana Díaz, no ha logrado convencer ni a los votantes de entre sus propias filas. De hecho, ha habido movimientos para sustituirle por otros valores del PSOE como el portavoz de Ferraz, Felipe Sicilia. Así que, aunque haya llegado a la precampaña, pocos están dispuestos a avalarle ante la previsión de unos malos resultados. Ni siquiera el propio Sánchez, que aún no ha confirmado si su agenda andaluza incluirá fotos con el cuestionado candidato.

La escandalosa factura del Parlamento Europeo

Hay escándalos que se explican por sí solos. El Parlamento Europeo reparte su sede entre Bruselas y Estrasburgo, aunque solo celebra pleno en esta última una vez al mes. La distancia entre ambas ciudades es de poco más de 100 kilómetros, y aun así la aerolínea Lufthansa fleta un avión para cubrirla, pese a que hay alternativas por carretera y ferrocarril, por un coste de 1.080 euros por billete. En un contexto de contención del gasto y de lucha contra el cambio climático (la propia Comisión Europea critica el elevado coste contaminante del tráfico aéreo), no hace falta decir que la noticia ha caído como una losa sobre la ya cuestionada reputación de los europarlamentarios.

La soja reivindica el trono de la agricultura 'veggie'

Pocos recuerdan que el cultivo autóctono de soja estuvo a punto de desaparecer del campo español hace tres lustros, debido al poco impacto de la dieta "vegana" en un país de tradición más bien carnívora. Pero hoy la cosa es muy diferente y ya supone un negocio millonario. En el sector lo achacan a la cada vez mayor preocupación por la nutrición saludable -impulsada en buena parte por las redes sociales- y, sobre todo, a la proliferación de productos veggies más baratos y dirigidos a todo tipo de consumidor, no solo el "elitista vegano puro". Lo que tienen claro es que no ha sido gracias a las "desastrosas campañas" del Gobierno.

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