Opinion legal

Motivos para quedarse

Foto: Archivo

He oído muchas veces protestar a altos ejecutivos de empresas o importantes empresarios por la "promiscuidad" laboral de sus mejores directivos. Es cierto que es muy triste estar formando a las personas, invirtiendo en su desarrollo y en que acumulen experiencia para que, cuando llega el momento de recoger los frutos, se vayan a la competencia con todo lo aprendido. La descapitalización de la empresa cuando pierde talento es enorme y, en muchas ocasiones, se le da poca importancia y ni siquiera se analizan las razones. La salida de personas en las empresas ha ocurrido siempre y seguirá ocurriendo, pero debemos trabajar para evitar que se vayan los mejores.

La experiencia dice que nadie se va de las empresas, sino de su jefe. Si la gente se va a otro sitio lo primero que tenemos que hacer es revisarnos. Es cierto que es más difícil revisarse que culpar al empedrado, pero o lo hacemos o no será el último que se vaya. La salida de buenos empleados, directivos o ejecutivos es señal de una debilidad, de una mala gestión y de un error de cálculo. Cuando una empresa pierde clientes debe pararse y darle la importancia que tiene. No quedarse en el pensamiento de que puede seguir sin ese cliente o en la rabieta de que más se perdió en Cuba. La salida de un cliente es un indicio de que algo funciona mal. De la misma manera, cuando perdemos un buen empleado, del nivel que sea, nos está encendiendo las alarmas sobre una debilidad en la organización.

Hay una frase del Dalai Lama que resume la estrategia a adoptar si quieres ser un empresario o directivo que haga una gestión impecable de los recursos humanos. "A quien amas dale alas para volar, raíces para volver y motivos para quedarse". En esta frase se resume la importancia de la delegación y de la confianza para que las personas asuman más responsabilidad. Hay algo que nunca falla y es que cuanta mayor confianza tienes en las personas, mayor responsabilidad asumen y viceversa, si no confías se harán cada día más irresponsables.

Las raíces para volver recoge toda esa parte de la cultura que hace de esa empresa un lugar estupendo para trabajar, para desarrollar una carrera y para tener un proyecto de futuro. Un sitio donde cada día, cuando suena el despertador, estemos felices de ir a trabajar porque es agradable, justo, previsible y transparente. Donde se cuida a todas las personas: empleados, clientes, proveedores y accionistas.

Finalmente, las razones para quedarse es que todo eso que se hace en la empresa como parte de la cultura se me aplica a mí y siento cómo se me cuida, se me escucha, se me valora, se diseña mi carrera profesional, se me forma, se reconoce mi esfuerzo y se premia mi éxito. Eso es construir una organización justa, donde los mejores están en los mejores sitios. Previsible porque si cumples con tu parte el reconocimiento siempre llega y no solo las buenas palabras. Dicen que la previsibilidad mata las relaciones de pareja. En la empresa es la imprevisibilidad lo que mata las relaciones con las personas, sean empleados o clientes. Y, finalmente, transparente porque las cosas que ocurren se hacen a las vista de todos, se cuentan y se razonan. Las decisiones tienen una explicación y todos las entendemos.

Si actuamos de esta manera pronto veremos cómo las personas no se van, se retiene el talento, cada día es más productivo, tiene más iniciativa, aporta más valor y tiene mayor compromiso. De poco vale culpar al que se va de su falta de fidelidad a la empresa cuando en la mayoría de los casos el problema es que no se ha sentido valorado, reconocido o cuidado.

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