Opinion legal

La marca, un valor seguro en tiempos de incertidumbre

Foto: EE

En momentos de incertidumbre como los que estamos viviendo, cuando los activos productivos tradicionales dejan de generar ingresos, es cuando más relevancia cobran los activos intangibles.

Y entre ellos, las marcas son uno de los más importantes para las empresas. La marca nos diferencia de los competidores y transmite los valores de nuestra compañía. Y es aquí cuando la marca se puede convertir en una herramienta clave que podemos poner en valor.

El carácter patrimonial de las marcas explica el valor que las mismas alcanzan en el mercado. Pueden ser objeto de derecho de propiedad, son agentes activos en el tráfico económico y por lo tanto pueden ser cedidas, dadas en garantía o ser objeto de otros derechos reales.

Este valor asociado a la marca es el que posibilita la constitución de una hipoteca sobre la misma. Las marcas, así como otros activos de propiedad industrial e intelectual, son activos intangibles sobre los que se puede constituir una hipoteca mobiliaria, o podemos utilizarlas para la refinanciación de una deuda.

"El informe de valoración debe incluir un análisis detallado de los factores esenciales que afectan al valor de este tipo de activos"

Para la válida constitución de la hipoteca mobiliaria, es necesaria su formalizado por escrito y en escritura pública. En ella, los bienes hipotecados deben estar perfectamente identificados, para lo cual es preciso aportar los datos de registro ante la oficina pertinente de patentes y marcas. Asimismo, para la inscripción de la hipoteca mobiliaria debemos aportar un certificado de tasación al cual se refiere el artículo 682.2 de la LEC.

El objetivo principal de la tasación de activos intangibles en el proceso de constitución de una hipoteca mobiliaria, consiste en que un tercero independiente pueda determinar un valor de mercado del mismo, entendiendo valor de mercado como la cuantía estimada por la que un bien podría intercambiarse en la fecha de valoración entre un comprador dispuesto a comprar y un vendedor dispuesto a vender, en una transacción libre tras una comercialización adecuada, en la que las partes hayan actuado con la información suficiente, de manera prudente y sin coacción.

Sin embargo, los activos intangibles, por su propia naturaleza presentan ciertas particularidades que se deben tener en cuenta durante el proceso de valoración.

En primer lugar, el informe de valoración debe incluir un análisis detallado de los factores esenciales que afectan al valor de este tipo de activos, considerando la naturaleza de la propiedad y el nivel y alcance de la protección proporcionada por lo diversos registros que componen la cartera.

Por supuesto, también deberá contemplarse el nivel de uso y explotación, su posicionamiento en el mercado y su correspondencia con las rentas obtenidas. Los ingresos realizados y el potencial para generar ingresos futuros también serán aspectos fundamentales de la tasación, así como la coyuntura económica en general y el mercado en particular.

"El enfoque de mercado, en el ámbito de los activos intangibles, es complicado de aplicar ya que requiere"

En segundo lugar, debe estar bien justificada la metodología de valoración empleada. En este sentido, todo proyecto de valoración de intangibles se encuentra en principio ante la alternativa de aplicar como método principal de cálculo los enfoques de Costes, de Mercado o de Ingresos:

• Costes – el valor del activo viene determinado bien por los costes en los que se ha incurrido para el desarrollo del mismo, o bien por los costes en que sería necesario incurrir para desarrollar un activo similar;

• Mercado – el valor del activo se determina en base a una comparativa de mercado, comparándose con el valor alcanzado por activos similares en transacciones de compraventa o licencia;

• Ingresos – el valor del activo se establece en base al potencial futuro de beneficio económico que se puede obtener por la explotación del Activo Intangible.

El enfoque de costes se descarta en muchas ocasiones debido a que el valor económico del Activo Intangible no está directamente relacionado con los costes incurridos en la generación de este, sino con su potencial de generar beneficio económico futuro mediante su explotación.

El enfoque de mercado, en el ámbito de los activos intangibles es complicado de aplicar ya que requiere de la existencia de un mercado líquido, de bienes comparables y de datos públicos, lo cual no es frecuente para ciertos activos intangibles.

El enfoque de ingresos por su parte suele ser el más aplicado, ya que adjudica el valor de los futuros beneficios que puede obtener la entidad propietaria del activo por su uso y explotación, lo que determinará el valor económico del mismo.

Más concretamente, dentro de las distintas metodologías englobadas en el enfoque de ingresos, es muy frecuente el uso de la metodología conocida como Royalty Relief para la valoración de marcas

Para llevar a cabo la valoración mediante este método, se parte de los flujos de ingresos futuros que generará la explotación comercial de la marca y se calcula el valor económico de la invención como el valor actual que surge del descuento financiero de los flujos futuros atribuibles al activo.

Para el cálculo de los flujos futuros atribuibles al activo se aplica una tasa de royalties de mercado sobre las ventas netas futuras lo cual requiere el estudio de acuerdos de licencia comparables de mercado.

El método Royalty Relief podría considerarse, por tanto, como un método "mixto" que combina el enfoque de ingreso y de mercado, ya que, por un lado, implica la comparación de contratos de licencias realizados sobre activos intangibles similares y comparables a fin de obtener un rango de referencia de tasas de royalty, y por otro, requiere la aplicación de dichos royalties sobre las proyecciones de ingresos futuros.

Lo que ofrece una mayor objetividad a la valoración siempre y cuando se apliquen hipótesis razonadas y prudentes.

En épocas de incertidumbre los activos intangibles pueden ser el mejor aliado para lograr el apoyo de las entidades financieras o para generar vías alternativas de inyección de capital. Por ello una adecuada gestión de estos activos es clave para la competitividad a largo plazo de las empresas.

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