Opinion legal

Las actividades deportivas: inspecciones, incentivos o un nuevo modelo fiscal

La AEAT muestra su intención de sujetarles a tributación argumentando que el 20% de la temporada se corría en España. EE

El martes 28 de enero se ha publicado en el BOE las directrices generales del Plan Anual de Control Tributario y Aduanero 2020. Este documento, en sus 37 páginas, fija los objetivos estratégicos fundamentales de la AEAT para la lucha contra el fraude fiscal durante el ejercicio 2020.

Muchas de las líneas de actuación son continuación de las existentes en años anteriores, pero otras son nuevas y, en especial, las que afectan a determinadas actividades deportivas.

En este sentido, se indica que se intensificará el control de las rentas obtenidas por artistas y deportistas no residentes que actúan en territorio español.

España es lugar de celebración de competiciones deportivas internacionales y de organización de eventos artísticos de diversa naturaleza.

Las rentas objeto de control por la AEAT no van a ser sólo las percibidas por la actuación profesional

En estas actividades participan, ya sea de forma colectiva o individual, profesionales no residentes que pueden obtener importantes rentas vinculadas al evento, que en muchos casos deben quedar sujetas a tributación por el IRNR.

Las rentas objeto de control por la AEAT no van a ser sólo las percibidas por la actuación profesional de los artistas y deportistas, sino que se pretenden incluir otro tipo de rentas que, a juicio de la Administración, estén estrechamente vinculadas con España.

Como puede apreciarse, la AEAT no sólo quiere grabar las rentas percibidas por la actividad deportiva, sino que pretende lograr un porcentaje de los ingresos por patrocinios.

Esta idea ya había sido transmitida por la AEAT, a finales de 2019, a varios asesores fiscales de pilotos de motociclismo, al advertirles de la intención que tenía de sujetarles a tributación argumentando que el 20 % de la temporada se corría en España y muchos patrocinadores de las escuderías son españoles.

La AEAT quiere, de este modo, comenzar a aplicar los últimos comentarios al artículo 17 del Modelo de Convenio de la OCDE, teniendo en cuenta, además, que muchos de estos deportistas residen habitualmente en territorios de baja o nula tributación.

Aunque la noticia ha surgido en el ámbito del motociclismo es de suponer que se extenderá a otros deportes y, en especial, al tenis o el golf, donde el control de las ganancias por torneo es muy sencillo para la AEAT. No obstante, la normativa podría ser aplicada a otros deportes de equipo, como el ciclismo, con un importante calendario internacional en España.

Si el sistema se generaliza dentro de la Unión Europea la realización de las declaraciones fiscales de algunos deportistas pasará a tener una importante complejidad técnica para evitar posibles supuestos de doble imposición.

No siempre es fácil corregir la imposición sufrida en un país distinto al de residencia. Además, fijar la repercusión de los patrocinios y la parte generada en España tampoco me parece que vaya a ser cuestión fácil y no exenta de litigios.

El Plan de Control Tributario prevé que se pueda obtener información de los promotores, organizadores y participantes, recurriendo a la petición de información a otras Administraciones tributarias, al objeto de conocer los ingresos obtenidos por los deportistas.

Habría que replantearse la fiscalidad de los deportistas, que generan altas rentas en un período corto de su vida

Resulta loable que la AEAT quiera sujetar a gravamen las rentas que se generan en España, pero habrá que ver hasta dónde llega su actuación para no desincentivar la participación de deportistas de primer nivel en los eventos que se lleven a cabo en España.

Por una parte, se pretende someter a gravamen a los jugadores de golf que acudan al Valderrama Masters y, por otra, se califica de acontecimiento de excepcional interés público este evento, como muchos otros en el ámbito deportivo, y se le conceden importantes beneficios fiscales a sus patrocinadores, que pueden llegar a obtener retornos superiores a las cantidades aportadas al evento, con deducciones fiscales del 90 %, lo que supone pérdida de ingresos tributarios.

Tal vez habría que replantearse la fiscalidad de los deportistas, que generan altas rentas durante un período corto de su vida, para hacer más atractiva su tributación en España y evitar su deslocalización.

Seguramente sería más rentable esta opción que no la continua criminalización de sus actuaciones y estrategias fiscales, como hemos visto en el mundo del fútbol.Estas situaciones en nada ayudan a la generación de unas competiciones fuertes y atractivas que, en el fondo, dinamizan nuestra economía y generan importantes retornos fiscales, no sólo a través de las fichas, sueldos y primas de los deportistas.

¿Qué interesa más la progresividad estrechando las bases imponibles (huida de los contribuyentes) o ampliar estas últimas con tipos más atractivos?

El mundo del deporte, no solo profesional, puede generar importantes retornos económicos a un país como España. ¿Cuántos extranjeros visitan nuestros campos de golf donde se celebran pruebas del European Tour? ¿Cuánta gente se desplaza a ver los grandes premios de motociclismo? ¿Cuántas sesiones de entrenamiento se programan en nuestros circuitos por equipos internacionales? ¿Cuántos equipos se concentran en pretemporada en España?

El escaparate que supone que los mejores jueguen y entrenen aquí y se vea en millones de hogares debería hacernos replantear si no deberíamos tener las mejores competiciones y las más atractivas de Europa en muchas disciplinas, incentivando y no persiguiendo a sus principales actores. ¿Qué interesa más la progresividad estrechando las bases imponibles (huida de los contribuyentes) o ampliar estas últimas con tipos más atractivos?

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