Opinión

Gobierno de consenso y la sombra de Aznar

Primero fue Pablo Iglesias con su gobierno de coalición que Pedro Sánchez tuneó en gobierno de concertación, y ahora nos salen quienes fueran el equipo económico de Rajoy proponiendo un gobierno de consenso. Un puzzle de fórmulas para seguir mareando la perdiz de una investidura ya con fecha y forma pero que a día de hoy ni está ni se la espera.

Y en buena lógica tiene sentido esa propuesta de gobierno de consenso para dar estabilidad al país y consolidar las reformas económicas que nos sacaron de la crisis y nos han llevado a liderar el crecimiento de la UE. Un consenso que fue posible en Alemania pero ¿de dónde sacamos aquí a los alemanes? Porque en la política española la lógica la marcan los intereses partidistas y personales por encima de los nacionales y la sensata propuesta de consenso esconde también un arma de doble filo que puede ser letal para Pablo Casado y para las ambiciones de su mentor, José María Aznar, que sigue manejando en la sombra los hilos de este nuevo PP que sigue buscando su identidad y a sus votantes.

Casado y su equipo son conscientes de que, como reconocen altos dirigentes del partido, "las heridas del Congreso y las primarias siguen abiertas" y que la única posibilidad de consolidarse como líder del centro derecha es hacerlo primero como líder de la oposición. Espacio este que en el caso de aceptar ese consenso con el PSOE quedaría en manos de Ciudadanos y Rivera que está esperando el regalo desde su postureo intransigente.

A esta estrategia de consolidación del liderazgo de la oposición obedece también el cambio que se está fraguando en la actual dirección de los populares y que llevará a Cayetana Álvarez de Toledo a asumir la portavocía del Congreso, una "halcón" como la califican quienes la conocen bien, en lugar de la "paloma" Cuca Gamarra, por cierto ex de Rajoy. Se trata no sólo de ser oposición, sino de parecerlo, transmitirlo y convencer.

Y para esa estrategia es fundamental también ganar poder territorial. En la sede popular de Génova saben también que el triunfo electoral de Rajoy en 2012 se fraguó tras ganar el poder autonómico y municipal en los comicios previos. Por eso saben que es imprescindible mantener Madrid y Murcia que es la tierra del secretario general Teodoro García Egea. "Si Ayuso no gobierna en Madrid Casado tendrá los pies de barro" y quedará muy debilitado dentro y fuera del partido asegura un veterano parlamentario popular.

Por eso Casado no va cooperar "ni activa ni pasivamente" con Sánchez y el sanchismo. Por eso y porque el lunes volvió a recibir las bendiciones de monseñor Aznar quien no dudó en confirmarle como "el único que puede construir, más pronto que tarde, una alternativa real a la izquierda". Y mientras eso llega, o no, desde la barrera los españolitos seguimos estupefactos la faena de los unos y los otros y empezamos a pensar seriamente en volver a las urnas en noviembre.

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