Opinión

La amenaza fantasma

Nadie lo piensa muy en serio y nadie lo quiere, pero el órdago de Sánchez está ahí. Cuando tras recibir el encargo del Rey el presidente en funciones dijo aquello de "o gobierna el Partido Socialista o gobierna el Partido Socialista, no hay otra alternativa", lo que en realidad quería decir es que o gobierna él o vamos a otras elecciones, repitiendo la jugada de Rajoy en 2016. La amenaza fantasma de unos comicios que de celebrarse únicamente favorecerían al PSOE.

Las encuestas internas que manejan en Ferraz apuntan que si hubiera nuevas elecciones obtendrían en torno a 15 o 16 diputados más, en detrimento de Podemos que sería el gran perdedor, pero que también pondrían en serias dificultades a Pablo Casado y al Partido Popular donde algunos colaboradores de Pablo Casado, además de Esperanza Aguirre, le habrían sugerido que se pensara la posibilidad de abstenerse en la investidura de Sánchez para evitar una vuelta a las urnas que podrían ser "tumba política". Aunque de momento parece que no han tenido mucho éxito y todo dependerá de cómo se resuelvan las negociaciones para el reparto de las autonomías y ayuntamientos.

Las encuestas de Ferraz apuntan a que unas nuevas elecciones les darían entre 15 y 16 escaños más

Con una rebelión en el PP vasco y en Asturias, la amenaza latente de los sorayistas que no cesa y la vigilancia crítica a que le tienen sometido Feijóo en Galicia, Herrera en Castilla y León y Moreno en Andalucía, la continuidad de Casado depende de que los populares gobiernen en Madrid, comunidad y ayuntamiento, y conserven o amplíen influencia y poder territorial en Murcia, Aragón y en tierras castellanoleonesas. De no ser así la única salida para garantizarse la continuidad necesaria para pacificar, recomponer y relanzar al partido y afianzar su liderazgo sería facilitar la investidura de Sánchez mediante la abstención justificando el "sacrificio" para evitar un gobierno de los socialistas sometido al chantaje de los populistas, los antisistema y los independentistas.

En similar tesitura se encuentra Albert Rivera a quienes los "padres" de Ciudadanos y en especial Francesc de Carreras le han recordado ya que esta formación política nació para ser bisagra y evitar que fueran los nacionalistas quienes decidieran los gobiernos del Estado y no para ser el recambio del PP. El "no es no" rotundo a Sánchez, a sus pompas y a sus obras que han puesto como condición para pactar con los socialistas en algunos territorios hace muy difícil la abstención en la investidura en el Congreso, pero los naranjas también tienen versos sueltos como Igea o Garicano y recordar que los naranjas también renegaron de Rajoy para votarle luego.

En el PP piensan que Casado debe abstenerse en la investidura de Sánchez para evitar otros comicios

Y en cuanto a ese Podemos fané y descangayado como reza el tango de Gardel y convertido en el cortijo del caudillo Iglesias y señora, nadie desde dentro y desde fuera duda de que no tiene otra alternativa que votar a Sánchez con o sin ministerios, con o sin acuerdos de programa y a pesar del desprecio a que les ha sometido el socialista. Una repetición electoral sería catastrófica para los morados y dejaría sin argumentos a los marqueses de Galapagar para seguir eludiendo la autocrítica y mantenerse al frente de un partido al que sólo su personalismo y sus errores estratégicos han llevado del sorpasso a la casi irrelevancia. De ahí que sigan implorando un cargo en el Gobierno, aunque sea de bedel.

Así las cosas parece claro que gobierna Sánchez o gobierna Sánchez, quien tiene que lidiar también en Navarra a los nacionalistas vascos donde, por cierto, ¿como pueden tildar la candidata Chivite y sus acólitos de "progresista" un gobierno con el PNV que es el partido tradicional de la derecha más rancia y de la burguesía conservadora en el País Vasco? Perversiones del lenguaje que confunden y prostituyen la política.

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