Opinión

MIFID II: Adaptarse o desaparecer

Autores:

Jorge López, director Senior de Comunicación Financiera en LLYC.

Meritxell Pérez: Directora de Relaciones con Inversoers en LLYC.

Ha transcurrido un año desde la implantación de Mifid II. La normativa europea, diseñada para brindar transparencia a los mercados, obliga a los bancos y a las casas de análisis a desglosar los costes de servicios de research, la organización de reuniones one-on-one con inversores y roadshows, o el trading de acciones.

Muchos esperaban que los efectos de Mifid II fueran rápidos y profundos. Sin embargo, el impacto real es mixto y presenta mayor calado en las pequeñas y medianas compañías. A día de hoy, el mercado aún no se ha ajustado completamente a este nuevo contexto y continúan surgiendo dudas y controversias alrededor de la normativa.

El efecto derivado del coste asociado al análisis financiero elaborado por el sell side está provocando que muchas firmas del buy side hayan reducido la cantidad de research externo que consumen,

Esta reducción del análisis, lejos de brindar transparencia al mercado (objetivo último de Mifid) ha contribuido a reducir la cobertura de análisis del sell side de las compañías medianas y pequeñas, reduciendo su visibilidad, su liquidez y su atractivo para el mercado financiero, sobreexpuesto a información de otras entidades cuya valoración se vuelve más sencilla.

¿Cuál es la solución a este embrollo? Las compañías más pequeñas están contratando los servicios de análisis financiero y pagando por los mismos para no quedarse fuera del radio de acción de las gestoras y tratar de mantener su visibilidad en el mercado. Se trata de una solución de emergencia, pero habría que valorar si es lo que la Unión Europea debe promover para garantizar mayor transparencia en el mercado.

Otro de los impactos más relevantes que se están produciendo en el mercado es el cambio en las reglas de juego del corporate access. Empresas e inversores se están cuestionando si asignar presupuesto a estos servicios o asumir estas responsabilidades por sí mismos. En este contexto, las compañías de pequeña y mediana capitalización, si no hacen nada, corren el riesgo de quedarse fuera de la agenda del inversor.

Esto está llevando a que las compañías, cada vez más, actúen de una manera proactiva, organizando reuniones de inversores, encuentros one-on-one, así como potenciando eventos que proporcionen una mayor visibilidad, como pueden ser las presentaciones estratégicas o investors day.

En este contexto, es más probable que las acciones con baja liquidez corran el riesgo de experimentar movimientos cortoplacistas en la cotización. Con el tiempo, esto puede conducir a una base de accionistas más especulativa, menos estable y menos interesada en la narrativa corporativa a largo plazo de la entidad.

Adicionalmente, las cotizadas alertan sobre un aumento en las llamadas recibidas de inversores que solicitan reuniones y encuentros con el top management. Esto sucede porque los inversores ahora deben pagar a agentes ex-ternos para organizar reuniones con las entidades hacia las cuales muestran interés, por lo que un número cada vez mayor de inversores está contactando directamente con los equipos de IR para cerrar las reuniones y buscar la información a través de sus medios.

En la práctica, los equipos de IR deben asumir que Mifid II significa cumplir con muchas de las funciones previamente asumidas por los analistas sell-side. El IR debe desarrollar, ejecutar y mantener una estrategia de comunicación integral para trasladar el flujo de información adecuado que logre reemplazar cualquier reducción en la cobertura de análisis.

Durante los próximos días, se celebra en Madrid el Foro MedCap que reúne a la comunidad financiera. Los asistentes seguramente tendrán ocasión de escuchar a los portavoces de las cotizadas de mediana y pequeña capitalización sobre nuevos enfoques en la gestión, sobre los sectores del futuro, nuevos valores y sobre distintas realidades del mercado, como Mifid II, que ya están afectando a las compañías y a su relación con los inversores, ya que éstos dependerán cada vez más de los equipos de IR para complementar su propia investigación.

Parece claro que la importancia estratégica de los equipos de IR de las compañías midcap crecerá a medida que surja un modelo de engagement más directo y proactivo con la comunidad inversora.

Para concluir, la visibilidad de las compañías está en juego. Una buena gestión de los mensajes, contar con interlocutores adecuados, una anticipación de tendencias e identificación de riesgos y oportunidades y, ante todo, obtener visibilidad son retos que requieren proactividad, porque mantenerse en la agenda de los inversores con Mifid se hace más necesario que nunca. Independientemente de cómo se desarrolle el "drama" regulatorio, lo que realmente importa es la capacidad de las entidades para adaptarse a este nuevo paradigma y aprovecharlo como una oportunidad.

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