Opinión

El dilema crucial de pedro sánchez

Los resultados parlamentarios han dicho tres cosas. Primero, que los españoles eran conscientes de la importancia de estas elecciones; segundo, que el ganador es el PSOE; y tercero, que la división del centro derecha ha sido mortal para el PP.

Lo primero ha quedado reflejado en la participación récord, de las mayores de la democracia española junto con 1982 y 2004. El PSOE ha rentabilizado su estrategia de mantenerse en la Moncloa y de utilizar su poder gubernamental y la división del centro derecha.

Ante esta matemática, Pedro Sánchez tiene un dilema: optar por repetir, de alguna manera, la coalición que le ayudó a llegar al poder -PSOE, UP, Compromís, ERC, (el PNV y JpC se pueden unir, pero no son decisivos)- o intentar la coalición de PSOE y Ciudadanos a pesar de las reiteradas negativas de Rivera de no ayudar a Sánchez, en cuyo caso sumarían 180 diputados.

Los datos también indican que los nacionalistas/independentistas aumentan y eso no es bueno para resolver el conflicto territorial, que es sin duda un reto importante y urgente a resolver. ¿Cuál de las dos alternativas del PSOE haría más fácil resolverlo? Probablemente contar con los independentistas en su investidura, dado que Cs es un aliado radical y demasiado beligerante en este tema. Este es un asunto que el actual presidente debe tener en cuenta a la hora de elegir compañeros de Gobierno.

Pero, por otra parte, no se debe descartar algo que ha pasado desapercibido durante la campaña: el reto de la tormenta económica que se cierne sobre Europa, España incluida, y por ello la necesidad de aprobar unos Presupuestos Generales para 2019 y 2020 que ayuden a mejorar la competitividad española. Europa nos ha sacado de la vigilancia por exceso de déficit, pero después de las últimas decisiones del Gobierno en los llamados "viernes sociales" es posible que volvamos a esa situación, salvo que el próximo Gobierno sea más ortodoxo de lo que anunciaron esas decisiones. ¿Sería posible con un Gobierno del PSOE con Unidas Podemos sentados en la mesa del Consejo de Ministros? Sería casi imposible. ¿Sería más fácil hacerlo con un Gobierno PSOE/Cs? Probablemente sí. Además, la inversión privada estaría más satisfecha con esta segunda posibilidad. Esta es, por lo tanto, otra de las cuestiones que Sánchez debe tener en cuenta al buscar aliados.

La última posibilidad es que Sánchez intente un Gobierno en solitario y busque solamente un acuerdo de investidura. Lo ha hecho con 87 diputados, ¿por qué no hacerlo con los 123 actuales? Posible es, pero la incertidumbre que eso generaría en torno a los dos grandes problemas españoles, el territorial y el económico, no lo hacen aconsejable aunque sea factible.

En todo caso, los expertos coinciden en que no hay que olvidar que antes de las elecciones municipales y autonómicas del mes que viene nadie va a mostrar sus cartas. El PSOE debe preservar su españolidad para evitar un deterioro en gran parte del territorio. Eso ralentizará la formación del Gobierno izquierda/izquierda radical que necesita a los nacionalistas/independentistas. También la posible formación del pacto PSOE/Cs se dilataría para que el electorado de Ciudadanos lo pudiera digerir después de las declaraciones de Rivera en la campaña. Aunque como dijo Fraga, la política hace extraños compañeros de cama; y como decía un diputado de la República, en política nunca es hasta esta tarde. Albert necesitaría un tiempo para recomponer la figura.

Luego quedan los ajustes de los demás partidos después de estos resultados. El PP tiene que "hacérselo mirar", como dicen en Cataluña. Lo mismo que Vox, que ha tenido lo que se llamaría una "victoria pírrica", y aunque a largo plazo el partido pueda pensar que es el inicio de la "reconquista" a la que aluden, que sus seguidores no se engañen, la extrema derecha -salvo en Italia que vivió el fascismo- nunca llega al Gobierno y su influencia en la política es limitada. Muchos gritos, pero pocas nueces. Pueden estar contentos, porque han pasado de cero a una veintena de diputados. ¿Avanzarán más o tendrán que confluir en una fuerza de derechas conjunta para poder gobernar alguna vez?

Ciudadanos, si no entra en el Gobierno, tendrá que reflexionar bastante, porque puede convertirse en inútil para sus electores. Lo mismo si entra en el Gobierno, en cuyo caso tendrá que explicar por qué lo hace. Aunque lo que debe pensar Rivera es si su partido es un fin en sí mismo o debe sacrificarse por el bien de España.

El mismo razonamiento debe hacerse Pablo Iglesias: si entra en el Gobierno está salvado, un ministro siempre es un ministro; y si se queda en la oposición, puede que tenga que pensar en su propia carrera personal. Por eso no creo que Podemos apoye solo una investidura sin entrar en el Gobierno.

En resumen: el PSOE decide ¡ojalá lo haga bien!

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