Opinión

El relator terminó con los Presupuestos

  • Montero ha olvidado que las Cuentas solo son sociales si se pueden pagar
Foto: Archivo

"Sayonara baby", o, si prefieren la versión original, "hasta la vista, baby". La figura del relator fue un terminator para los presupuestos de Sánchez. Y el terminator actuó en el judgement day, o día del juicio final, es decir, al día siguiente del comienzo del juicio a los presuntos principales responsables del golpe a la Democracia en Cataluña. El relator vino del futuro para terminar con los presupuestos de Sánchez y lo consiguió a la primera, en el debate de totalidad.

En este debate de totalidad no se habló mucho de cuentas, pero, como hemos venido contando en elEconomista, estas cuentas eran un desastre. De hecho, de cuentas sólo habló Albert Rivera, aunque, lamentablemente, la portavoz socialista Adriana Lastra no lo escuchó y se dedicó a descalificar a Ciudadanos por muchas cuestiones, entre ellas que, a su parecer, nuestra posición no se había decidido por las cuentas en sí, sino por quién las presentaba. Siendo suaves, no era cierto, y quizás no se podía esperar otra cosa del criterio económico de Lastra...

Eso sí, el portavoz del PNV, Aitor Esteban, sí que criticó un punto concreto, económico, de nuestra enmienda: que los residentes de las comunidades forales no pagan los aumentos de pensiones financiados con préstamos del Tesoro a fondo perdido a la Seguridad Social. Esteban señaló que ésto, según la ley, se debería tener en cuenta. Estoy de acuerdo con Esteban: habría que tenerlo en cuenta, pero no se hace, porque el cupo no se calcula, se negocia. Esta negociación opaca, conocida como Cuponazo, supone un privilegio para las administraciones forales y ha sido criticada por algunos socialistas como la ex consejera socialista de Andalucía, María Jesús Montero. Eso sí, Montero, ahora como ministra de Sánchez, sí criticó con acidez la postura del único partido que se opuso al Cuponazo: Ciudadanos. Eso sí, hábilmente, Montero lo hizo cuando Albert Rivera ya no tenía turno de réplica.

La ministra Montero repitió en infinidad de ocasiones que eran unas "cuentas sociales". María Jesús Montero olvidó que los presupuestos son sociales sólo si se pueden pagar, si no son simplemente un fraude y una estafa a los ciudadanos. Estos presupuestos, rechazados este miércoles por el Congreso, tenían un agujero de más de 10.600 millones de euros, y por tanto eran anti-sociales e insostenibles.

Ésa fue una de las razones por las que mi partido, Ciudadanos, presentó enmienda a la totalidad: estas cuentas no sólo eran negativas para el empleo y el crecimiento en España, sino que además llevaban aparejadas múltiples subidas de impuestos: IRPF, Sociedades, diésel... Y además, simplemente no cuadraban. Esto último era sin duda lo peor de todo: unos presupuestos que no cuadran siempre llevan a subidas imprevistas de impuestos y a recortes. Esto no sólo era algo que dijésemos nosotros, Ciudadanos, sino que era el análisis de los organismos independientes, como el Banco de España o la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal. Ésta también era la opinión de la Comisión Europea, que señalaba que las cuentas españolas estaban en serio riesgo de incumplimientos de los objetivos de estabilidad presupuestaria.

Pero, estas cuentas, como bien señaló Albert Rivera el martes en su intervención en el Pleno del Congreso, tampoco eran buenas para la nación española y su futuro. La razón es que estas cuentas sólo podían salir adelante aceptando el chantaje de los separatistas. Y no estamos hablando de una negociación presupuestaria, sino de la exigencia de los separatistas de poder negociar en una mesa de partidos, al margen de las instituciones, y con un relator o coordinador (a poder ser, internacional) la autodeterminación de Cataluña. Si esta condición se les hace muy dura, en el lenguaje de la vicepresidenta Carmen Calvo, esto se traduce en una mesa de negociación coordinada por un relator, en la que cada parte pudiese plantear las propuestas que le pareciesen oportunas...

Esta cesión al chantaje independentista no fue considerada suficiente por parte del separatismo. Sin embargo, como señaló el secretario de Organización del PdeCat en el debate en el Congreso, Ferràn Bel, había que continuar negociando porque "estamos muy cerca". No se si las distancias estaban en la cuestión del referéndum de autodeterminación, contra la Constitución y las Leyes, o en la otra gran exigencia de ERC y el partido antes conocido como Convergencia o PdeCat de "acabar con la represión", es decir, un mejor trato judicial y penitenciario a los presuntos responsables del golpe a la democracia en Cataluña que están siendo juzgados en el Tribunal Supremo.

Cuando todo esto se ha hecho público, la presión al sanchismo se ha hecho insoportable: el relator volvió del futuro, como Terminator, para acabar con las cuentas de Sánchez, y probablemente también con una legislatura sin proyecto, a la que habría que poner final urgentemente. El relator terminó con los presupuestos porque los españoles, incluyendo muchos socialistas, están mayoritariamente hartos de las continuas cesiones al independentismo del PP y el PSOE. Es cierto que Sánchez ha intentado llegar más lejos en las cesiones a los independentistas que ninguno de los presidentes anteriores. Tan cierto como que los presupuestos se resumían en dejar la política territorial en manos de Torra y la economía en manos de Pablo Iglesias. Esto ha llevado a Sánchez al más estrepitoso de los fracasos: en la votación más importante de la legislatura no sólo le han abandonado sus aliados independentistas, sino que también hay fisuras en Podemos: 191 votos a favor de las enmiendas a la totalidad de Cs y del PP.

Los presupuestos son la política que realmente puede hacer un gobierno. Estos presupuestos eran irresponsable e irrealizables, y por eso hubiese sido una desgracia que se hubiesen aprobado. Pero han tenido la virtud de poner de manifiesto el desgaste y la derrota de Sánchez. No sólo es que no se puede gobernar. Hay que dar la palabra a los ciudadanos, porque los españoles se merecen un gobierno y poder elegirlo. Terminó el tiempo de presupuestos, es tiempo de elecciones.

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