Opinión

Algo está dejando de funcionar en la creación de empleo

  • Más de 10.000 jóvenes han perdido su trabajo por la subida del SMI
Foto: Archivo

Como suele ser habitual en el mes de enero, el fin de la campaña navideña ha pasado factura al empleo, dejándonos importantes descensos en Seguridad Social y en aumento del desempleo. Sin duda, el cambio de año ha supuesto el final de muchos contratos sujetos a la duración de una obra o la prestación de un servicio; y, por si esto no fuera suficiente, hemos entrado en el invierno, la peor época para un mercado tan estacional para el empleo como es el español.

Creo que a nadie sorprenden los datos que hemos conocido hoy, el peor mes de enero para el empleo desde el año 2014.

Según los datos dados por el Ministerio de Trabajo, el paro aumentó en más de 83.000 personas incrementando en más del 20.000 los datos de enero del 2018) dejando el número de desempleados en 3,28 millones. Asimismo, y probablemente el dato más importante de los conocidos, el número de cotizantes a la Seguridad Social se ha reducido en 204.000 afiliados, frente a los 178.000 del mismo mes del año pasado, quedando en 18,8 millones el número de afiliados. Por sectores, el único que ha creado empleo ha sido la construcción (2,4%), mientras la agricultura, la industria y los servicios han perdido empleo, destacando, como es habitual, el sector servicios con una pérdida del 3,8%.

Me gustaría destacar. además, un dato que de cara al futuro puede ser relevante, y que debemos observar su evolución, y es el impacto de la subida del salario mínimo interprofesional en los menores de 25 años; el año pasado en este mismo mes, el desempleo en este colectivo tuvo una mejoría del 0,2% y este año ha subido en un 4,1%, es decir, ha habido más de 10.000 jóvenes que han perdido su trabajo.

En días pasados, y con motivo de la Cuarta EPA de 2018, escribía un artículo donde hacía referencia a datos y hechos que predecían un 2019 oscuro para la economía y por tanto para el empleo (caída del PIB, bajada del consumo público y privado, subidas de los costes salariales, bajada de la demanda nacional, bajada de los beneficios empresariales, bajada de las exportaciones fruto del enfriamiento de la economía mundial, etc.), pero también hay algunos aspectos que mejorarán en 2019 y que harán que la ralentización en la creación de empleo sea menos brusca de lo que se podía esperar en un principio: observamos un euro más barato que en el mismo mes del año 2018, lo mismo pasa con el crudo; si se aprueban los presupuestos, tendremos una política fiscal más expansiva que en 2018, los salarios han crecido en general con respecto al mismo mes del año pasado y vemos que la utilización de la capacidad productiva es superior a la del año pasado. Esta cara de la moneda hace que, a lo mejor y como decíamos anteriormente, la caída sea algo más suave.

Otro de los motivos que pienso influirá en que el empleo aguante el tipo mejor que nuestra economía, y que la caída no sea muy abrupta, es la reforma laboral que se introdujo en el año 2012. Esta reforma ha beneficiado para que España siga creciendo por encima del 1% en su PIB y pueda crear empleo; antes de la reforma, necesitábamos crecer a un 3% para que el empleo mejorara.

Otro de los problemas a los que nos enfrentaremos este año no será solo la creación de empleo, sino también la calidad de éste. A modo de ejemplo, en el año 2018, se firmaron unos 22,3 millones de contratos, de los que sólo unos 2 millones han sido indefinidos y la tasa de temporalidad ha ido creciendo cada año, hasta situarse en un 27%, una de las más altas de Europa. No hay duda de que más allá de la estacionalidad de nuestro mercado de trabajo, la cultura de la temporalidad (no solo se da en hostelería o comercio, sino que también está presente en sectores como la educación o la sanidad) está muy impregnada en la cultura de las empresas españolas. Quizá, y como decía el otro día la ministra Calviño, ha llegado el momento de implantar en España "la mochila austriaca" como forma de neutralizar la polaridad de nuestro mercado de trabajo y, por qué no, mejorar el futuro de nuestras jubilaciones.

Debemos continuar vigilantes con la estadística del empleo en nuestro país, para evitar que el mismo se deteriore y nos pueda reconducir a cuotas que nadie quiere ver, pues la estabilidad en el mismo conlleva a mejorar las tasas de bienestar social en nuestro país.

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Cejas2.0
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Si, se llama Zapatero dos punto Zero.

Puntuación 5
#1
SanchezParo.
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Se empiezan a notar los efectos de ZParo 2.

Puntuación 4
#2
Paco
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El primer día de SMI se despidieron a 170.000 personas. Es decir mucho más allá de los 10.000 jóvenes de los que habla. Y vamos a ver ahora cuando haya que hacer las cuentas y alguno descubra que no les interesa tener esos trabajadores para lo que producen. En el sector de las empleadas de hogar y de los empleados agrarios la gente se está llevando las manos a la cabeza en cuanto están saliendo simplemente las nóminas de enero. Cuando encima la Tesorería robe las cuotas, entonces nos vamos a enterar de los parados que van a ocasionar la nueva ocurrencia de Pablo Ribentropp y Pedro Molotov.

Puntuación 5
#3
JMT
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Todo radica en la falta de confianza del consumidor. Hay en España -de momento- dinero suficiente para invertir la marcha de los acontecimientos de un día para otro y de la noche a la mañana. Nadie invierte en bienes de consumo si no tiene la seguridad de que recuperará lo gastado en la próxima nómina. Esto es un privilegio de sólo unos pocos. La inmensa mayoría trabajan con angustia, con ansiedad, con la lengua de fuera, con el corazón en un puño y con el terror mal disimulado de que el próximo lunes le aguarde la carta de despido. Y al mismo tiempo con escaso rendimiento económico. Y esto más que vida es sepultura.

Necesitamos un líder -o una líder- que nos garantice la seguridad de la continuidad en el trabajo. Y a partir de aquí todo está arreglado. Los 75 mil millones de ingresos en concepto de IVA el pasado ejercicio fácilmente se convierten en 150 o 220 mil millones con lo cual la Hucha de la Pensiones queda de nuevo a rebosar, y colmadas las prestaciones de Sanidad y Educación . Lo que sí quedarían reducidas serían las prestaciones por desempleo porque se vería reducido sistemáticamente ante el aumento del consumo, y sobre todo si procuramos que sea nacional. Esto no es una quimera ni el cuento de la lechera; es un hecho que podemos hacer realidad en cuanto tengamos una persona que ame a España y a su gente sin distinción de credos ni ideologías, y muestre su determinación de llevarlo a cabo. Tan sólo anunciarlo, en ese mismo instante, ya comienza la recuperación que, una vez más, asombrará al mundo.

Puntuación 0
#4