Opinión

El nuevo rol de la función financiera: más allá de las cifras económicas

Tradicionalmente la función financiera ha asumido la responsabilidad de la gestión financiera en su sentido más amplio. Para desarrollar dicha función se ha requerido de personal especialmente cualificado que en una visión extendida, pero clásica, ha desempeñado tareas de planificación, gestión, ejecución y control del desempeño financiero dentro de la compañía, así como la necesidad de rendir cuentas sobre el mismo.

Sin embargo el perfil profesional del Responsable o Director Financiero se ha visto claramente alterado a causa de la transformación que ha sufrido la sociedad y el mercado como consecuencia de los veloces procesos de globalización, digitalización y sofisticación de los mercados. Las organizaciones, y las relaciones empresariales, son realidades cada vez más complejas e interrelacionadas, y esto inevitablemente modifica las atribuciones y competencias de quienes deben manejarlas, controlarlas y comunicarlas.

"La función financiera maneja mucho más que cifras económicas. Su labor es precisamente construir un relato sobre el valor de la compañía coherente con los nuevos retos"

Simplificando la magnitud de esta metamorfosis se puede resumir destacando que en la actualidad la función financiera maneja mucho más que cifras económicas. Su labor es precisamente construir un relato sobre el valor de la compañía coherente con los nuevos retos y actores que en ocasiones tienen mucho más de intangible que de tangible, mucho más de cualitativo que de cuantitativo y mucho más de proyección que de historia.

Los retos de los responsables financieros

A continuación, y recogiendo las principales conclusiones de la literatura científica y de informes profesionales, se destacan algunos de los retos que deben asumir los responsables financieros de las organizaciones:

1.- El compromiso con el desarrollo global, con la Agenda 2030 encima de la mesa, que se materializa con la implantación de nuevos modelos de reporting que, en consonancia con los cambios que se están produciendo en los marcos regulatorios internacionales, determinan la obligatoriedad informativa de las empresas con sus grupos de interés en relación con el impacto social, económico y medioambiental que tienen sus actividades empresariales.

2.- El imparable avance tecnológico. Los nuevos ERPs, el desarrollo de las Fintech o las oportunidades que plantean los procesos de digitalización son sólo algunas de las posibilidades que ofrece la interacción de las finanzas con la tecnología.

3.- El auge del Big Data y el Data Analytics y la necesidad de disponer de un modelo de gestión global e integrada de la información también forma parte del reto tecnológico.

4.- Los avances en las técnicas de control interno que deben ser considerados con el fin de mejorar la autoevaluación y el control del fraude.

5.- Los procesos de internacionalización conllevan la gestión financiera de aspectos como, la actividad exterior de la empresa, el riesgo financiero internacional, la elaboración de estados financieros consolidados o la planificación financiera de la inversión, entre otros.

En esta nueva esfera de atribuciones y responsabilidades, emergen exigencias tanto a nivel de nuevos conocimientos como también a nivel de competencias profesionales que modifican el bagaje de quien debe ejercer esta función. Así, en el ámbito competencial se añaden nuevos requerimientos como a) que en la capacidad para diseñar, planificar y ejecutar la función financiera se integren aspectos tan relevantes como la gestión del riesgo o el compromiso social, o b) que se incorporen a los distintos grupos de interés en el diseño del reporting financiero, o c) que se desarrollen las competencias necesarias para liderar el área financiera de la empresa con el fin de promover la mejora continua de la misma así como la del conjunto de la organización, o bien d) que se dispongan de herramientas metodológicas suficientes para la investigación o el análisis de datos, entre otras.

Este nuevo rol de gran valor estratégico, no es otro que el de corresponsabilizarse y participar de manera destacada en el proceso de planificación estratégica vigilando que en todo momento que las políticas fijadas por la dirección sean óptimas y sostenibles en sus múltiples dimensiones. ¿Estamos preparados?

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