Opinión

Optimismo respecto a la bolsa española

  • Lo normal sería que quienes más cayeron sean también los que más reboten
Foto: Efe.

Después de un 2018 decepcionante, gran parte de los inversores españoles espera que el 2019 sea un año aciago para la bolsa. No se deje cegar por ello. Las acciones internacionales deberían crecer entre el 15 y el 25% -o más- en 2019, ya que la recuperación en forma de V coincide con unas circunstancias políticas históricamente favorables. Libérese del pesimismo general y asegúrese de tener acciones ahora si no quiere perdérselo.

¿Le parece un disparate? Con caídas del 18,4% entre el 25 de enero y el 27 de diciembre y del 11,4% para el conjunto del año, en 2018 las acciones españoles apenas bordearon el territorio bajista. En cuanto a las acciones de la eurozona, perdieron un 12,7% durante el ejercicio. Las acciones mundiales también cerraron en rojo: -4,1% en el total anual y -16,3% entre el máximo del 3 de octubre y el mínimo del 24 de diciembre. Como consecuencia se ha agriado el estado de ánimo en todo el mundo. Entre los temores de los inversores destacan los siguientes, a saber: las posibles actuaciones de la Reserva Federal, la desaceleración del crecimiento, la contracción económica en Alemania e Italia, el final del programa de compra de activos del BCE, el Brexit, la escalada arancelaria y el auge del populismo. En 2018 paulatinamente se fue propagando el miedo a ambos lados del Atlántico y ello provocó que los inversores les dieran la vuelta a los mismos asuntos una y otra vez. Se da por hecho, está en la naturaleza humana, que los resultados negativos de 2018 son solo la antesala de lo que sucederá en 2019. Los economistas conductuales llaman a esta arriesgada tendencia sesgo de inmediatez. No se puede hacer extrapolaciones a partir de lo que acaba de suceder porque las caídas pueden cambiar de tendencia de repente sin previo aviso -y, de hecho, así sucede a menudo-. Así que, si bien el año pasado me equivoqué siendo optimista, no es razón suficiente para ser pesimista ahora. Pase página y mire hacia adelante.

Asumir que 2019 va a ser un ejercicio bajista pone en duda prácticamente un siglo de historia del mercado bursátil. El índice S&P 500 en dólares de EEUU puede servirnos para ilustrar esta idea, dado que es la base de datos más antigua que disponemos. Las acciones estadounidenses promediaron una subida del 12,4% los años que siguieron a ejercicios con pérdidas. Esporádicamente han atravesado rachas negativas, pero solo durante las recesiones internacionales o las dos guerras mundiales y no parece que ahora vaya a ocurrir ninguna de las dos.

La volatilidad a corto plazo no se puede prever. Por ello de momento evitaré definir como corrección bursátil este descenso de las acciones mundiales, al que, por otra parte, un ataque de pánico alimentado por una sucesión de sustos podría convertir en un pequeño mercado bajista. En realidad esta distinción es irrelevante porque tanto uno como otro terminan con un desplome -el primer tramo de la V-, como ocurrió en diciembre, y, a continuación, experimentan un rápido rebote -el segundo tramo de la V-. Desde 1925, en los 12 meses siguientes al fin de una corrección, las acciones estadounidenses subieron de media un 34%; este promedio asciende al 47% en el caso de los 12 meses posteriores a la conclusión de un mercado bajista. En los libros de historia se suelen analizar las épocas de crisis, como aquellas a las que se enfrentó España en la década de los cuarenta o durante los turbulentos años de mediados de los setenta tras el fin del llamado milagro español, pero desde entonces las condiciones han cambiado mucho.

En España, en EEUU y, en general, en el mundo, la volatilidad del año pasado estuvo motivada por el estado de ánimo. En Norteamérica, los expertos estiman que los resultados empresariales crecieron un 20,1% en 2018 y esperan que esta cifra aumente en 2019. Por su parte, el PIB español creció al 0,6% en los tres trimestres de 2018 de los que tenemos datos. Únicamente cinco países desarrollados registraron una contracción de su economía en el tercer trimestre del año: Alemania, Italia, Japón, Suecia y Suiza; en conjunto representan el 14,5% del PIB mundial, un porcentaje insuficiente para provocar una recesión de dimensiones planetarias. Además, la mayoría de estos casos parecen puntuales, no se dilatarán en el tiempo. El crecimiento en Estados Unidos, China, India y gran parte de Europa sirve para compensar los resultados de las regiones con peor comportamiento. La pendiente positiva de las curvas de rendimiento, la tendencia al alza de los principales índices económicos y las encuestas a los gestores de compras dan a entender que el crecimiento continúa.

A ello hay que sumarle el estancamiento político mundial que mantiene bajo el riesgo político. Valga como ejemplo el tercer año en la presidencia de Donald Trump, históricamente el mejor de los cuatro de la legislatura, ya que los políticos aprovechan para lanzar promesas con que lograr la reelección. En Estados Unidos los rendimientos en el tercer año han sido positivos el 91,3% de las veces desde 1925 -con un crecimiento medio del 17,8% y sin datos negativos desde 1939, año en que comenzó la II Guerra Mundial.

Todo lo sucedido en diciembre me hace pensar que el rebote del segundo tramo de la V empezará pronto, si no lo ha hecho ya. Además, aunque no se haya prestado mucha atención a este hecho, en EEUU.se están liquidando hedge funds masivamente. A principios de diciembre cientos de ellos anunciaron en privado a sus inversores que cerrarían antes del fin de año, pero nadie más lo sabía, lo que les forzó a vender rápidamente. Otros tantos, a causa de sus malos resultados, tuvieron que reunir liquidez para afrontar la oleada de reembolsos de principios de enero. Entre todos provocaron una estampida hacia todas las direcciones y muchos se asustaron. Los flujos de los ETF y los fondos de inversión demuestran que los inversores minoristas entraron en pánico. La sensación de que el día del Juicio Final está cerca se ha generalizado, si bien, por suerte, todo pasa. Las acciones mundiales ya están un 7,6%, por encima del valor de Nochebuena.

Olvide sus penas, 2018 ya es historia. Los falsos temores que alteraron el ánimo entonces pronto serán aplacados. Cuando la niebla se despeje las acciones deberían dispararse, trazando el segundo tramo de la V, y lo normal sería que los valores que más cayeron sean también los que más alto reboten. La renta variable española y la de la eurozona deberían ir como un tiro en 2019.

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