Opinión

Nuestra situación relativa en la UE

Foto: Archivo

Eurostat ha publicado una especie de Anuario Estadístico comentado, donde expone los objetivos para un desarrollo sostenible de todos y cada uno de los miembros de la Unión Europea, con ampliación comparativa con el resto de los europeos: Irlanda, Noruega, Suiza, Montenegro, Turquía, Serbia, Albania, Bosnia y Herzegovina y Kosovo. Ese desarrollo sostenible que se busca exige ofrecer multitud de indicadores, como indica Mariana Kurzova, directora general de Eurostat. Y a través de 17 objetivos se ofrece un panorama estadístico muy interesante. Conviene, a mi juicio, tenerlo en cuenta, así como la comparación de la situación de 2017 con la de 2011. Ofrezcamos algunas informaciones especialmente interesantes para España, sobre todo porque en estos momentos las señales hacia el futuro que tenemos más parecen acercarnos a 2011 que hacia 2017 o 2016. Añádase que en las relaciones que siguen, el puesto 1 corresponde a la mejor realidad de desarrollo sostenible; y el 28, a la peor.

En primer lugar, en el conjunto de la Unión Europea, respecto al porcentaje de población que tiene riesgo de exclusión social o de pobreza, España está en peor situación en 2011 respecto a 2016. Y en la relación de países con riesgo de pobreza monetaria después de transferencias sociales, entre los 28 países de la UE, España ocupa el puesto 20, entre Lituania y Bulgaria, Italia ocupa el puesto 21 y Alemania el 16. Francia, en cambio, está en el puesto 6. En cuanto a una situación de existencia humana moderada de mala situación habitacional, España ocupa el puesto 14.

Por otra parte, la sombra del alto nivel de desempleo de España luce en la siguiente comparación que describe la población de 0 a 59 años que vive en hogares donde los adultos trabajan menos que el 20% potencial de capacidad laboral que tenían. España ocupa el puesto 26. Y también esto se ratifica en otros aspectos de esa cuestión central que es el desempleo. Por lo tanto, el empleo es evidente que debería ocupar un puesto central en la política económica. Y al hacerlo nos encontramos con que eso deriva esencialmente de tres factores: tener una economía con una muy alta competitividad internacional, lo que exige, simultáneamente, que exista aceptable situación financiera, o sea, para empezar, equilibrio del sector público; a su lado, flexibilidad laboral y mecanismos favorables para el progreso científico.

Todo esto muestra contrastes muy altos, muchas veces. Por ejemplo, en 2017 y 2016, en la relación de países de menor a mayor riesgo de pobreza de la población de 18 años y más, quien tiene menor riesgo y logra el número 1 es Finlandia; y el mayor, Rumanía, naturalmente en el lugar 28. España se encuentra en el puesto 26 e Italia en el 24. En cambio, en el conjunto de la UE de la población que vive en un ámbito básico de vivienda y servicios complementarios peores, España se encuentra en el puesto 18, con prácticamente los mismos índices que Dinamarca y Holanda, y levemente mejor que el Reino Unido (20).

Por lo que se refiere a la alimentación en cuanto a las consecuencias para crear el problema de la obesidad, el puesto de España es el 13; donde menor riesgo existe es en Rumanía e Italia. En cuanto a la magnitud de la agricultura por unidad de trabajo final, España ocupa el puesto 5, entre Alemania y el Reino Unido. Si hablamos de agricultura ecológica, el puesto por el área relativa respecto a la total, sitúa a España en el puesto 10.

España tiene el puesto 1 en cuanto a esperanza de vida al nacer, seguida de Italia, y por lo que se refiere al juicio subjetivo de percepción de buena o muy buena salud, ocupa el lugar 8. Si se trata de mantener el tabaquismo, España tiene el puesto 15, mientras Grecia ocupa el mayor puesto, el 28. El puesto 1 corresponde a Suecia, que prácticamente ha borrado el fumar. En cuanto a muertes prematuras, el bloque con menores cifras está constituido, además de por España, por Suecia, Luxemburgo, Italia, Holanda, Irlanda, Finlandia, Francia y Bélgica.

Pasando al terreno de la educación, el porcentaje de la población de los países de la UE situada entre 18 y 24 años que no recibieron ninguna educación o formación profesional durante las cuatro semanas precedentes a la muestra, señala que España se encuentra casi en el peor puesto, el 27. Y por lo que respecta a la participación de los niños, que a partir de los cuatro años se insertan ya en la realidad educativa obligatoria, España se encuentra en el puesto 8. Francia es la que ocupa el puesto 1. Si hablamos de la situación de los alumnos de 15 años en lectura, matemáticas y ciencias, España se encuentra en el bloque de Holanda, Letonia, Reino Unido, Portugal, Bélgica, Suecia, República Checa y Austria. En lo que se refiere al porcentaje de la población de 30 a 34 años que ha completado con éxito estudios de nivel terciario, tanto en Universidades como instituciones del más alto nivel técnico, España está en el puesto 17. Y vuelve a aparecer el ya referido impacto del alto nivel de desempleo si de lo que se trata es del empleo de los recientes graduados. España se sitúa en el puesto 24. Por lo que se refiere a la participación de los adultos en la recepción de enseñanza, de mayor a menor cifra, España ocupa el puesto 12.

Pasemos a la cuestión de la igualdad entre ambos sexos. Los puestos de cada país que experimentaron durante 2012 mayores agresiones físicas y sexuales, sitúa a España en el lugar 2 de menor a mayor. Eslovenia tiene el número 1. Da la impresión de que es un dato a tener en cuenta. Añadamos que por la diferencia de ingresos entre hombres y mujeres, en primer lugar la distancia entre ambos sexos en cuanto a posibilidad de empleo, entre personas de 20 a 64 años, España muestra un panorama análogo al del Reino Unido, Bélgica, Croacia e Irlanda. En cuanto a tener la población femenina un espacio parlamentario, en porcentaje del total de asientos, España ocupa el cuarto puesto. Por lo que se refiere a encontrarse en los altos puestos de dirección de las empresas, las mujeres en España ocupan, de mayor a menor porcentaje, el puesto 12. El 1, el 2 y el 3, son los puestos de Francia, Suecia e Italia. El Reino Unido ocupa el lugar 10.

Si vamos a la comodidad derivada de disponer de agua y condiciones sanas para todos, España se encuentra en el grupo de países de la UE que no hacen sus necesidades en casa, a pesar de no tener baño ni otros medios. Es lo normal en toda la UE, salvo en su sector oriental y, en cifras muy pequeñas, en Portugal. Por lo que respecta a la conexión con servicios de agua corriente, España ocupa el puesto 7. En cuanto a las posibilidades de saneamiento de las aguas fluviales, España, y otro amplio conjunto de países de la Unión Europea, no ofrecen datos. Y pasando al contenido de nitratos del agua ofrecida por la naturaleza, España ocupa, de 22 países que ofrecen datos y de menor a mayor contenido, el puesto 20. Del porcentaje de fosfatos en los ríos, España no ofrece datos. La relación de países que tienen mayores índices de explotación del agua para cualquier fin, está encabezada por Chipre, seguido de Malta y España. Inmediatamente después se encuentra Bélgica.

El total del consumo de energía primaria muestra que en su reducción España se encuentra en el puesto 7. En el consumo de los hogares, por habitante, España está en el puesto 4. Y en este mismo ámbito, en la relación sobre el conjunto de la cantidad de la producción económica por unidad de consumo de energía nacional, España está en el puesto 8, siendo 4 el puesto de Italia y 5 el del Reino Unido; Alemania está en el lugar 11 en este análisis de la productividad energética. Finlandia y Estonia son los países con menos productividad energética. Y los datos del porcentaje de energía renovable respecto al consumo final de la energía bruta, indican que España se halla en el puesto 14 de la UE, entre Italia y Francia.

España, en dependencia energética se sitúa en el puesto 20. También se encuentra en el puesto 20 en cuanto al porcentaje de la población incapaz de lograr calefacción, en la serie de mayor a menor facilidad. Las mayores facilidades son las de Luxemburgo, Finlandia y Suecia, y las menores, las de Bulgaria, Lituania y Grecia.

A continuación, se ofrecen los datos del PIB por habitante de la Unión Europea que se inicia con el incremento de esta magnitud en el periodo 2012-2017, que considero poco significativo porque coincide con la muy fuerte crisis de la Administración socialista de Rodríguez Zapatero y su enmienda aun parcial precisamente en 2017. España ocupa en ese momento, a pesar de que desde 2013 a 2014 había experimentado la mayor depresión a partir de la generada por la Guerra Civil 1936-1939, el puesto 14 en crecimiento. El mayor, y debe servirnos de meditación, porque fue nuestro compañero durante muchos años, es en esa serie Irlanda. Nuestro crecimiento en esa etapa se observa en esos datos, acerca nuestro PIB por habitante, por ejemplo, al sueco, al británico, al alemán o al francés.

Un dato interesante es el que muestra el porcentaje de la inversión en el PIB. España ocupa el puesto 16. Eurostat, seguidamente ofrece la realidad estadística de los jóvenes de 15 a 19 años que ni tienen empleo, ni educación, ni formación profesional alguna. Los datos de 2017 muestran otro aspecto derivado de la que, por todo lo que ha ocurrido, merece denominarse la crisis Rodríguez Zapatero, pues en 2012 el puesto español en ese dato negativo, era el 26, pero en 2012 pasó al 21.

La tasa de empleo medida por el porcentaje de la ocupación en personas de 20 a 64 años, sitúa a España en el puesto 25. Y lógicamente la tasa de desempleo a largo plazo situaba a España -de nuevo alusión obligada al modelo económico equivocado de Rodríguez Zapatero- en el puesto 27 de la serie de más alta a más baja tasa de empleo a largo plazo en el año 2012, solo superada por Grecia; en 2017, aunque ha mejorado, continúa en ese lugar, pero acercándose a Italia, puesto 26.

Por mi primer puesto en la Administración Pública, de ingreso en la Inspección Técnica de la Seguridad Social, siempre he estudiado lo que se refiere a los accidentes de trabajo. España, en los que originan muertes en porcentaje por 100.000 empleados, de mejor a peor situación, se encuentra en el puesto 10, entre Polonia y Bélgica. El 1 corresponde a Holanda, pero el 28 a Luxemburgo en 2016, no en 2012.

Otra cuestión es el análisis -pensemos que no en balde nos encontramos en plena Revolución Industrial- de lo que se relaciona directamente con el sector de la innovación.

Por lo que se refiere al gasto en I+D, respecto al PIB, España ocupa el puesto 17, entre Hungría e Irlanda. Suecia está en cabeza, seguida de Austria y Alemania; el Reino Unido ocupa el lugar 10 e Italia el 12 y Francia el 7. Un dato de obligada meditación para España.

Y en relación con el empleo en alta y media tecnología en sectores manufactureros y de servicios que exigen conocimientos altos, España ocupa el puesto 18, entre Italia y Chipre. El 1 corresponde a Suecia, el Reino Unido se encuentra en el 3 y Alemania en el 8. Es otro dato que exige un impacto para alterar nuestra política económica.

Sobre la población activa, la realidad de la existencia de personal con conocimientos aceptables de I+D muestran que España ocupa el puesto 16, siendo el 15 el de Italia, 12 el del Reino Unido, 10 el de Francia y 8 el de Alemania, el puesto 1 corresponde a Dinamarca. Y como un derivado en la creación de patentes registradas en la European Patent Office, el puesto de España es el 14, el de Italia el 12, el del Reino Unido, el 10, el de Francia el 8, y el de Alemania el 5.

Se ofrecen seguidamente las cifras de pasajeros/kilómetro en ferrocarril y autobuses de viajeros. España ocupa el puesto 13; Italia el 15; Reino Unido el 26, Alemania el 23 y Francia el 11. Y en el total del volumen del transporte y otros enlaces locales por agua, sitúa a España, a causa de su relieve, en el puesto 24.

Los simples datos del PIB por habitante no reflejan exclusivamente estas diferencias señaladas, al llegar 2019. Veremos, ahora, por dónde pasa a ser exactamente el ámbito en que nos encontramos y dónde se ha actuado, por lo menos, aceptablemente.

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