Opinión

Cómo transformar un negocio tradicional para competir en un mercado digital y global

  • Es clave llegar a acuerdos con startups que permitan agilizar los procesos
Imagen de Istock

Los negocios tradicionales se enfrentan hoy al reto de transformarse para seguir siendo competitivos en un entorno muy diferente a aquel en el que surgieron. De un mercado eminentemente local, hemos pasado a otro mucho más global. Si, además, formas parte de alguno de los sectores que se han visto afectados por un cambio de modelo radical, como ha ocurrido con industrias como la musical, la editorial o la informativa, las reformas requeridas para poder adaptarse exigen aún mayor profundidad.

Desde CeGe, empresa fundada como imprenta a mediados de los años setenta, hemos sido testigos de una etapa de cambios sin precedentes. Para hacernos una idea de su magnitud basta decir que, antes de la crisis de 2008, en España había aproximadamente unas 12.000 imprentas, que pasaron a menos de 6.000 en 2017. Por lo tanto, solo la mitad han logrado sobrevivir. Además de con la dura crisis económica general, la industria de la impresión ha tenido que lidiar con la suya propia, causada por la irrupción y la utilización masiva de nuevos soportes digitales, que han relegado al papel de su posición hegemónica como soporte de difusión para la comunicación y el marketing de las empresas. Una realidad incuestionable que en CeGe hemos encarado -y superado pese a las turbulencias habituales de un mercado cambiante y segmentado-, convirtiendo una seria amenaza en una oportunidad para mejorar lo que hacíamos y para buscar otras formas de negocio.

Por tanto, nuestra experiencia nos permite afirmar que las pymes tradicionales también pueden ser competitivas en un mercado global sin tener por ello que renunciar a su personalidad. Nuestra fórmula ha sido evolucionar sin perder la esencia, innovar en servicios y procesos, apostar por un enfoque global y mantenernos en cuatro ejes estratégicos fundamentales.

El primero de estos ejes es la inversión estratégica y enfocada al mercado, con la implantación de nuevos procesos y la apuesta por la formación para crear nuevos productos y servicios o potenciar los existentes. Si nuestros clientes ya valoran lo que hacemos en el mundo off-line, ¿por qué no aprovechar el potencial de las nuevas tecnologías para mejorar los productos y adaptarnos así a sus nuevas demandas? Por ejemplo, además de realizar un catálogo comercial impreso, ¿por qué no editarlo en formato digital para poder mostrarlo a través de dispositivos móviles, actualizarlo fácilmente y conectarlo con el sistema ERP de la compañía? Es verdad que todo ello requiere un importante esfuerzo en incorporación de tecnología y en formación del capital humano, pero sin duda repercutirá en el aumento de la productividad y en la diversificación de los ingresos.

El segundo factor clave para adaptarse mejor al contexto global y digitalizado es la inversión y el desarrollo de acuerdos con empresas tecnológicas y startups con el fin de agilizar el proceso de innovación. Estos negocios de nueva creación dominan los aspectos tecnológicos pero necesitan apoyo para crecer, algo que una compañía más consolidada puede ofrecerles a cambio de sus conocimientos técnicos, de manera que se establece una relación en la que, claramente, ambas partes ganan.

El tercer eje estratégico son las alianzas internacionales. Es muy posible que empresas de otros países similares a las nuestras se encuentren en una situación parecida y afrontando los mismos retos. Si el cliente ya no es local sino global, ¿por qué no colaborar e introducir nuestros servicios y productos en distintos mercados, con todas las ventajas que conlleva en términos de eficiencia, costes o sostenibilidad? Hacerlo por uno mismo resultaría sumamente complejo por no decir imposible. En el caso de CeGe, habernos unido a una red global de impresores nos está permitiendo ofrecer a las empresas internacionales la posibilidad de imprimir bajo demanda en más de 100 países, en menos de 72 horas y con los mismos estándares de calidad.

Por último, y sobre todo en empresas que forman parte de una industria con una huella ecológica elevada, es recomendable invertir en equipos y procesos respetuosos con el medio ambiente. Se trata de un aspecto muy valorado no sólo por los consumidores, sino también por las grandes empresas, que, cada vez en mayor medida, exigen a sus proveedores cumplir con diferentes requisitos relacionados con la sostenibilidad. De este modo extienden su responsabilidad corporativa a toda la cadena de valor y evitan incurrir en riesgos. Todo esfuerzo en el ámbito medioambiental mejorará la calidad de los productos y supondrá una diferenciación con respecto a la competencia, lo que a la postre será recompensado.

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