Opinión

Cuidado con el déficit presupuestario

La historia de España muestra, una y otra vez, los graves problemas que origina para nuestra economía el déficit presupuestario. La demostración es fácil.La primera existencia de una realidad política española conjunta, fue la derivada del reinado de los Reyes Católicos, y sobre todo a partir de 1492.

A la unión de Castilla y Aragón se añade la integración de Navarra, la liquidación final, con la conquista de Granada, de los reinos musulmanes españoles, y además, fue el inicio de la vinculación de situaciones territoriales en Europa; recordemos las campañas del Gran Capitán en Italia y los enlaces matrimoniales que darían lugar a la aparición de Felipe el Hermoso en Flandes, todo ello aparte del inicio, nada menos, que del control de América, sin olvidar la ocupación de parte de la costa septentrional de África en rivalidad con el naciente Imperio otomano.

Con esta expansión nace la que se ha de calificar como economía imperial, acompañada de un fuerte gasto público. Éste acabó por conducir, para lograr algún alivio, a la aceptación de una política inflacionista, que se basó en la sustitución de los metales preciosos y las monedas en circulación con el metal cobre. Esta política económica fue denunciada por el jesuita Padre Mariana, en su célebre Tratado y discurso sobre la moneda de vellón que se labra en Castilla y de algunos desórdenes y abusos, donde aplica a España su previo ensayo De monetae mutatione, aparecido en 1609. Fue una rotunda condena del déficit del sector público y de los manejos del Duque de Lerma para llevar a cabo esta solución del déficit en el reinado de Felipe IV. Este impacto sobre la economía imperial que entonces sostenía España, fue pues, muy importante, y permaneció esta amenaza hasta que desaparece este planteamiento casi universal en el reinado de Fernando VII, cuando se esfuman esos dominios amplísimos de España.

A continuación, y desde 1808 en adelante, pero definitivamente apareciendo con fuerza en los inicios de la regencia de María Cristina de Borbón, la vida económica española prácticamente pasa a situarse en el mero ámbito geográfico actual, y desde luego definitivamente desde 1898. España, ha desaparecido del resto de Europa, de gran parte del Mediterráneo africano, de toda América tras la derrota sufrida en la guerra con Estados Unidos, y su ámbito pasa a ser el geográfico actual. Pero, desde el inicio de esta etapa, aparece el fantasma del déficit del sector público.

Ése fue el motivo del mensaje dirigido por Mendizábal a la Reina Regente, contenido en la Memoria del 17 de agosto de 1837. Podemos consultarlo ac-tualmente gracias a la excelente aportación de Alejandro Nieto Gómez, Mendizábal y el liberalismo español (Clásicos del Pensamiento Económico Español, 2017, Vol. II). Mendizábal, en la página 575 de este documento señalaba la necesidad de tener en cuenta, si existía déficit, "cuantos y más daños, por no llamar ruinosos serán los sacrificios a que fuera preciso condenar al noble pueblo español para obtener del extranjero un recurso, un empréstito".

Así, olvidando una y otra vez el consejo de Mariana y de Mendizábal, el déficit del Sector Público obligó continuamente a aceptar un planteamiento nuevo, y pernicioso para la economía nacional, del sistema bancario, de los niveles de precios, de los tipos de interés, del mundo capitalista en general.

Grandes economistas, como Olariaga al frente, clamaron contra esta realidad, pero no hubo solución alguna a lo largo de la etapa llamada de economía nacional, que sabemos había comenzado en el citado 1808 y que concluiría a partir de 1953, con la firma de los Tratados con Estados Unidos y la participación de España en la Guerra Fría, abandonando el sendero de la neutralidad en los conflictos europeos, que era una característica básica de esta economía nacional. El resultado fue la aparición de una economía muy pobre para el pueblo español, como había pronosticado, en el documento mencionado, Fernández Villaverde.

Para comprobarlo, basta consultar los datos macroeconómicos de España expuestos en el artículo de Leandro Prados de la Escosura y Joan R. Rosés, The sources of Long-Run growth in Spain 1850-2000 publicado en The Journal of Economic History, diciembre 2009, págs. 1.065-1.091, en las cuales se ofrece para el conjunto del período 1850-1950 datos que ratifican un pequeñísimo desarrollo en nuestra economía. Era el fruto, entre otras cosas, de la existencia de un déficit prácticamente continuo, aparentemente muy cómodo para muchos políticos, y que con estas cifras demostraba, una vez más, su peligroso impacto.

Pero desde 1953 y, sobre todo, desde 1959, y no digamos desde 1985, ha pasado a existir una nueva etapa en la vida de España. Vivimos en la España Comunitaria pero algunos políticos no han aprendido una lección con capítulos clarísimos y amargos que proceden desde el siglo XVI.

El caso más reciente ha sido el de la política del Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero. Una y otra vez hay que citar lo que se desprende de nuestros datos macroeconómicos. El intento de resolver con déficit del Sector Público el impacto de la crisis mundial generada a partir del hundimiento del Lehman Brothers, que supuso una grave crisis para nuestra economía, generó con ese intento de salvación una catástrofe económica solo inferior a la provocada por la Guerra Civil. Hay que señalar esto continuamente ahora, porque las primeras manifestaciones del Gobierno Sánchez parecen mostrar el inicio de un sendero para mejorar la realidad socioeconómica a través, de nuevo, de déficits presupuestarios.

Ahora la economía española ya no es una economía nacional sino que desde los acontecimientos iniciados en 1953, se ha convertido, repito, en una economía comunitaria y enlazada fuertemente con el conjunto de la coyuntura mundial. Se ha esfumado toda idea de tipo proteccionista. Por eso, ahora el déficit presupuestario repercutirá inmediatamente en este nuevo planteamiento. Basta mencionar las decisiones que desde Bruselas se pueden adoptar, y pueden originar, con toda probabilidad, un panorama escalofriante.

Y otro dato preocupante es el que los aliados políticos del actual Gobierno con escasa base propia parlamentaria, en declaraciones, no parecen disgustados porque se emprenda este sendero. Véase el mensaje ofrecido en las págs. 25-27, al abordar esta cuestión, expuesto en la publicación editada por el gabinete económico de la C.S. de Comisiones Obreras, En clave de economía, ejemplar titulado Frente a los presupuestos de la resignación. Situación económica de España y Presupuestos Generales del Estado de 2018.

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