Opinión

LAS AMENAZAS GLOBALES EN EL FORO DE DAVOS

D el 23 al 26 de enero tuvo lugar la 48 reunión anual del Foro Económico Mundial (WEF), también llamado el Foro de Davos, por la localidad suiza en que tiene lugar este acontecimiento.

Se trata de un encuentro en el que participan jefes de Estado de numerosos países, políticos, empresarios y académicos para debatir sobre los principales problemas de la economía mundial y sacar orientaciones que ayuden a mejorar la situación a nivel global y nacional de los países participantes y del mundo en general pero sin que sus conclusiones, y esto conviene tenerlo muy presente, supongan un compromiso de ejecución como puede ocurrir en las Cumbres del G-20 y del G-7.

En la reunión de enero de 2016, por ejemplo, se dedicó una mayor atención a los problemas que plantean las nuevas tecnologías, y por eso se escogió como lema "Dominando la cuarta revolución industrial". En base a diferentes estudios, en este encuentro se analizó principalmente la doble vertiente, positiva y negativa, del potencial de la digitalización que, si por un lado podía aumentar el PIB mundial, también podía destruir 5 millones de puestos de trabajo en todo el mundo.

En este Informe sobre los Riesgos para el 2018 se dedica la tercera parte a las "Tecnologías emergentes", fijando la atención sobre el riesgo tecnológico, de un modo particular en las consecuencias de la inteligencia artificial y, en general, de la cuarta revolución industrial en el mercado de trabajo.

Más próximo todavía al escenario de riesgos para 2018 fue el planteamiento de la reunión del Foro en enero de 2017. En dicha ocasión, fenómenos como la constatación de la disminución de la confianza en las instituciones públicas por las grandes convulsiones provocadas en 2016 por la elección de Donald Trump para la presidencia de los EEUU, el Brexit, los escándalos de los Panama Papers y las desigualdades sociales, provocadas por la economía, hizo que se escogiera como lema "Liderazgo sensible y responsable", lo cual, según el actual Informe de Riesgos, podría repetirse en la actualidad por "Los desafíos sociales y políticos" que se mencionan en la segunda parte del Informe al preguntarse "si está en crisis la democracia occidental" dado el "deterioro del estado de derecho y debilitamiento de las libertades cívicas".

El lema que se escogió para el encuentro que acaba de terminar ha sido "Creando un futuro compartido en un mundo fracturado", con lo que se ha pretendido encontrar formas de reafirmar la cooperación internacional en intereses cruciales compartidos como la seguridad, la economía global y el medio ambiente, que amenazan nuestros tiempos.

En la lista de riesgos apuntados se ha fijado una atención particular en el problema de las desigualdades sociales, expuestas en el trabajo que el Foro elaboró en noviembre sobre el "Índice Global de Disparidad de Género". Y para afrontar con más realismo este problema, por considerar que las desigualdades de género y de renta se han convertido en un reto sociopolítico grave en todo el mundo, se ha establecido que por primera vez la reunión esté copresidida por mujeres de relevancia a nivel político como Christine Lagarde y la primera ministra de Noruega, Erna Solberg, acompañadas por otras cinco mujeres que ocupan cargos importantes en el mundo sindical y en empresas especializadas en temas digitales, energéticos, financieros e incluso de análisis nuclear.

Los resultados del encuentro de este año se pueden resumir confrontando la conferencia inaugural del primer ministro de la India con la conferencia de clausura del presidente norteamericano. Haciéndose eco de los trabajos presentados, el representante de la India, junto con los representantes de Francia, Alemania e Italia, propusieron las ventajas del libre comercio, la necesidad de intensificar la lucha contra el cambio climático y la urgencia de superar las desigualdades de género y de renta. Es decir, todo lo contrario de lo que ha venido defendiendo y practicando el presidente norteamericano en su primer año de mandato y lo que, lógicamente, ha defendido, con las ambigüedades que le caracterizan, en la conferencia de clausura. Eso sí, después de los encuentros bilaterales con los mandatarios del Reino Unido y de Israel, que no cuestionan su política aislacionista, y de tener asegurado el beneplácito de las grandes empresas estadounidenses, presentes en Davos, que tanto se han beneficiado de su reforma fiscal y de su política proteccionista.

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