Opinión

Ligonomics: la mano invisible

Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. Así que, ¿cómo explicarlo? Eso mismo debió pensar Adam Smith, filósofo y considerado padre de la microeconomía tras sus primeros estudios al respecto allá por el siglo XVIII, cuando se le ocurrió la idea de "la mano invisible" que actúa en los mercados para explicar por qué las cosas ocurrían del modo que ocurrían. Por comparar y en lo que a la ciencia de la 'ligonomía' respecta, nada más inexplicable y emocional que una ruptura amorosa. Probablemente fue lo que realmente motivó a Mr. Smith. ¿Quieres conseguir el cómic de Ligonomics?

En este capítulo aparecen algunos de los clásicos de introducción a la economía. Eso sí, reforzando las conclusiones de los dos primeros sobre lo complicado que es predecir el futuro, tomar decisiones y entender sistemas complejos, incluso con herramientas matemáticas (divertidas pero desmotivantes para el gran público). Conocemos también algunos de los principales pensadores que han intentado explicar dichos mecanismos.

El bar La Mano Invisible ya había aparecido, pero ahora comenzamos a vislumbrar que es un personaje más de nuestra historia y va a adquirir relevancia. Hacen aquí su primera incursión dos buenos amigos del protagonista, Mac y Mic, cada uno con una marcada y diferente personalidad y sin los cuales es imposible entender muchas de las cosas que nuestro protagonista intenta entender. Pero, sobre todo, conocemos un poco más a algunos de los parroquianos de La Mano Invisible que interactúan desde los retratos de la pared e incluso salen de la misma. Por ejemplo, el ya mencionado Adam Smith, que también se preguntaba por la riqueza de las naciones en su obra del mismo nombre. Smith estudió los mercados y propuso la teoría del libre mercado: la búsqueda del beneficio individual por medio de decisiones racionales y la existencia de competencia explican la prosperidad económica.

Por supuesto, tenemos a John Maynard Keynes, millonario barón inglés gracias a sus inversiones y su ingenio, que le permitieron convertirse en un referente a inicios del siglo XX y ser considerado también padre, en su caso de la macroeconomía. Estudioso de los ciclos económicos, formuló una máxima que los gobiernos suelen recordar a medias: gastar cuando el ciclo económico es decreciente y ahorrar cuando está en su fase creciente. Muy preocupado por el paro y la inflación, inició una revolución poniendo en cuestión las ideas neoclásicas que postulaban que el libre mercado se encargaría de proveer lo necesario para conseguir pleno empleo. Keynes postulaba el uso de políticas fiscales y monetarias activas para reducir el efecto de las inevitables recesiones y depresiones. Cuenta la leyenda que invertía en bolsa los domingos desde la cama, siendo fiel a sus teorías, lo que le llevó del mundo académico al lado oscuro de la riqueza y la realeza (primer Barón de Keynes de Tilton en el condado de Sussex y miembro de la cámara de los Lores). Sin embargo, no supo anticipar el Crash del 1929, que casi le arruina, pero se recuperó y a su muerte su fortuna era de medio millón de libras de la época, lo que viene a ser unas cuantas decenas de millones de dólares actuales (según el momento del cálculo y el ajuste por tipo de cambio e inflación). Felizmente casado con la bailarina rusa Lydia Lopokova, en su juventud tuvo una abierta y nutrida vida amorosa, principalmente con otros hombres. Abiertamente bisexual, llevaba en una libreta donde analizaba sus relaciones casi estadísticamente. Del amor libre al mercado libre a veces hay simplemente un paso.

Muy crítico con él fue Milton Friedman, reconocido liberal y a su vez muy discutido por Sampedro, por cierto, y famoso por sus vídeos explicativos y sus conferencias sobre economía. En una de sus intervenciones se apoyaba en el ensayo de Leonard Read Yo, el lápiz para explicar la magia del mercado y sus mecanismos mediante el análisis de todo lo necesario para fabricar un lapicero común y corriente, uno tipo Mongol 482 del fabricante Eberhard Faber concretamente. ¿Qué mecanismos de mercado se han visto involucrados en el proceso de creación del lápiz? ¿Qué o quién han hecho posible su existencia? El lápiz de Leonard Read decía que "ante la ausencia de una mente maestra, de alguien dictando o dirigiendo por la fuerza estas incontables acciones que me llevan a la existencia" habían sido otros mecanismos, tales como la mano invisible, los que hicieron posible su creación. Incluso un lápiz se plantea dudas y busca respuestas a misterios tan insondables como los de su creación, el amor y la riqueza de las relaciones.

No podía faltar entre los habituales uno de los más grandes pensadores de nuestro tiempo, y ligonomista indiscutible, Groucho Marx. Entre otros motivos, porque en mi juventud cayó en mis manos un libro de John Allen Paulos, Pienso, luego río, dónde el autor hablaba de filosofía con chistes. Dos personajes recurrentes en sus explicaciones eran Bertrand Russell y Groucho Marx. Además, por puro equilibrio en el universo, no podemos hablar de capitalismo sin hablar de 'marxismo'.

¿Cómo se relaciona todo esto con el amor? Una escena que tenemos muchos en nuestro imaginario reciente es la del bar de la película Una mente maravillosa. En ella, John Nash, creador de la teoría de juegos y ganador del premio Nobel por su tesis doctoral de apenas 32 páginasi, demostraba cómo ligar gracias a las matemáticas. Mientras Adam Smith sostenía que si cada uno hacía lo mejor para sí mismo se conseguía la máxima eficiencia, John Nash descubrió que dicho análisis era incompleto, es decir, que la teoría aceptaba no funcionaba siempre. Entra en el bar un grupo de chicas y hay una que destaca. Los amigos de Nash se plantean intentar ligar con la más guapa pero Nash les explica que no es una buena idea: se estorbarán y, posteriormente, cuando intenten hablar con las otras no conseguirán nada porque nadie quiere ser segundo plato. Así que la mejor estrategia es colaborar, cooperar, ignorar a la más guapa e ir a hablar directamente con las amigas. Sí, Nash utilizó una importante base matemática para revolucionar la teoría económica, con un impacto que duró décadas, pero al final fue todo gracias a la motivación más fuerte que existe: conseguir el amor. Si además es colaborando con buenos amigos, mejor.

Eso sí, siempre con respeto, el que no muestran nuestras tres pequeñas colaboradoras al final del capítulo. ¿Que quiénes son? En teoría, son las cobayas del laboratorio de nuestro protagonista, presentadas en el primer capítulo e imprescindibles compañeras de viaje ahora que sabemos que la economía es una ciencia experimental. Aunque parece que no siempre están bajo control y las cosas no suelen salir como se esperaba en sus experimentos. Sobre todo porque no siempre la explicación está en La Mano Invisible.


"La riqueza de las naciones" (2011) Adam Smith, Alianza Editorial

"La teoría general del empleo, el interés y el dinero" (1998) John Maynard Keynes, Aosta

"Yo, el lápiz. Mi árbol genealógico, según Leonard E. Read" (1958) Leonard E. Read, The Freeman (http://www.hacer.org/pdf/Lapiz.pdf)

"Pienso luego rio" (1987) John Allen Paulos, Catedra i https://rbsc.princeton.edu/sites/default/files/Non-Cooperative_Games_Nash.pdf

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