Opinión

Se habla de la autarquía de la ANC, de la 'mejilla' de Sánchez y de los últimos 'riders'

La ANC defiende la autarquía eléctrica

La ANC busca desesperadamente un carro al que subirse para frenar su sangría de apoyos. Tras ver cómo su intento de crear su propio sindicato independentista encallara por la absoluta indiferencia de los trabajadores, cree haberlo encontrado en la factura de la luz. Pero los de Elisenda Paluzie no están pidiendo bajar los impuestos ni buscar alternativas para reducir la dependencia del gas. Lo suyo es populismo puro y duro. La solución que defienden es la desconexión de las eléctricas españolas para garantizar la "independencia energética" de Cataluña. Para ello plantean boicotearlas mediante el autoconsumo de familias y empresas catalanas. El cómo no lo concretan, aunque aquellos a los que les ha llegado la idea se llevan las manos a la cabeza. "Parece que quieren volver a la autarquía franquista", censura un empresario, que recuerda que muchas factorías cierran actividad por unos problemas energéticos que la guerra de Ucrania ha consagrado como crisis. No es el único al que la broma soberanista no le ha hecho gracia.

Sánchez ofrece la 'otra mejilla' a Podemos

Cuentan que Pedro Sánchez ha pedido a los suyos que no entren al trapo de las críticas de Unidas Podemos por el papel de España en el conflicto de la OTAN y la UE con Rusia. La razón "oficial" es para no añadir más tensión a la coalición de Gobierno, aunque en Ferraz circula la tesis de que lo que no quiere es distraer del choque de trenes entre Yolanda Díaz e Ione Belarra. Mientras ambas utilizan el conflicto en Ucrania como excusa para enfrentar sus proyectos políticos, el ala socialista del Ejecutivo se dedica a gestionar la crisis. Se vio este fin de semana en la Conferencia de Presidentes, que contó con la presencia de nueve ministros, ninguno de Unidas Podemos.

La gasolina acaba con los últimos 'riders'

Lo que no logró la Ley Rider, esto es, convertir en asalariados a todos los repartidores de comida de las plataformas digitales, lo van a conseguir los precios disparados de la gasolina. En el sector se comenta que las empresas que, pese al cambio legal, siguieron trabajando con autónomos han vadeado durante estos meses la presión de la Inspección de Trabajo y los sindicatos. Pero la inflación amenaza con finiquitar el modelo de negocio. Y es que los repartidores asumen el coste del combustible en sus trayectos. "No sale a cuenta", resumen los afectados, que explican que esta situación se suma a la caída de ingresos que arrastraban desde la entrada en vigor de la normativa.

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