Opinión

Una arriesgada estrategia para Cabify

Cabify afronta esta semana la salida de hasta la mitad de los vehículos con los que opera en Madrid en favor de otras aplicaciones.

A dos de sus principales flotas les están siguiendo otras pequeñas y medianas y también conductores autónomos, descontentos por la presión para cumplir con la exclusividad que se establece en los contratos. Cabify puede exigir judicialmente el cumplimiento de estos acuerdos, pero esta arriesgada estrategia no ha dado sus frutos. Y es que las flotas optan por rescindir unilateralmente los contratos, al no ver rentable trabajar solo para una compañía, en un mercado con más jugadores. En este entorno, serán las plataformas que mejoren las condiciones de sus competidores las que retengan a los conductores.

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