Opinión

Se habla del mayor fracaso de Podemos, de ajustes de cuentas en Vox y la fatiga pandémica

El fracaso que más escuece en Podemos

El "legado social" de Pablo Iglesias amenaza con convertirse en uno de los mayores lastres electorales de Unidas Podemos. Y no hablamos solo del varapalo que el Consejo General del Poder Judicial acaba de dar a la Ley de Vivienda, sino también de la medida estrella que Iglesias logró poner en marcha como vicepresidente de Derechos Sociales del Gobierno de coalición: el Ingreso Mínimo Vital. Una ayuda que desde la formación morada se presentaba como la Renta Universal pero que no pasó de ser otro subsidio más. Y uno especialmente decepcionante, porque apenas llega a una minoría de los potenciales beneficiarios. Iglesias desplegó una ofensiva de declaraciones, convenios, acuerdos y fotos para "resolver" estos "pequeños problemas" y no perder la patente, que su sucesora Ione Belarra ha mantenido. "Ahora sí que no podemos ponernos de perfil y culpar al PSOE", lamentan en Podemos, donde ven que regiones como Castilla y León figuran entre las más perjudicadas por el caos de las ayudas.

El 'ajuste de cuentas" de Monasterio en La Rioja

Nueva tormenta autonómica en la formación Vox, concretamente en La Rioja. Parece que ha sentado bastante mal en la militancia el relevo de la hasta ahora coordinadora regional Maite Arnedo. Y se comenta que la razón no es otra que un antiguo choque con la dirigente de Vox en Madrid, Rocío Monasterio. Esta habló en una entrevista de que la formación "retocó" sus listas en La Rioja para cumplir con los criterios de paridad, algo que Arnedo no tardó en desmentir ante el revuelo político que generó. Pero Monasterio no ha olvidado el desplante, según aseguran. "Se la tenía guardada, esto es un ajuste de cuentas", aseguran desde las filas regionales del partido que lidera Santiago Abascal.

La fatiga pandémica dispara las jubilaciones

Una de las soluciones para evitar el colapso sanitario por falta de personal durante la pandemia ha sido reclutar a médicos y enfermeros mayores de 65 años, jubilados o a punto de retirarse. Una medida que se justificó por el hecho de que este colectivo es el que más retrasa la edad de retiro. Pero parece que dos años después de la de la llegada del Covid, esto ya no es así. La denominada "fatiga pandémica" que acecha a los profesionales de la salud está frenando en seco las peticiones del personal sanitario para ampliar su vida laboral. Y muchos de ellos, más jóvenes, plantean incluso alternativas laborales ante la saturación que sufren.

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