Opinión

El nuevo empleo es temporal

El año 2021 acaba con cifras récord en el empleo. El número de desempleados se ha reducido en 782.232 personas en el pasado año, mientras los trabajadores en alta en la Seguridad Social se han incrementado en 776.478.

Así, el paro ha encadenado diez meses de descenso hasta diciembre, el periodo más largo de la serie histórica, mientras se alcanzan los 19,8 millones de afiliados, el mayor número registrado hasta la fecha. De ellos, más de 100.000 siguen aún inmersos en un Erte, pese a que han descendido en más de medio millón respecto a los que se contabilizaban en diciembre de 2020. Son buenos datos, sin duda, pero no esconden las numerosas contradicciones del mercado laboral español. Así, aunque se registra un aumento interanual de dos dígitos en los contratos, el 89% de ellos fueron temporales. La explicación está en que esta creación de empleo en 2021 se ha concentrado en sectores como la hostelería y el turismo. No se trata de culpar a estas actividades, que por su propio carácter estacional deben recurrir a este tipo de empleos. Pero cabe preguntarse por qué sectores mucho más productivos, que propician otro modelo de empleo de mayor estabilidad, no muestran el mismo dinamismo a la hora de crear puestos de trabajo. La temporalidad intrínseca de una economía no puede ocultarse bajo fórmulas como la de los fijos-discontinuos. Tampoco se combate encareciendo los costes laborales ni persiguiendo a las empresas con sanciones cada vez más elevadas. Si se pretende crear empleos estables y de calidad, la solución es dotar a las empresas de la flexibilidad y de los recursos que necesitan para poder hacerlo, con reformas que faciliten la creación de empleos duraderos.

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