Opinión

Se habla de radicalismo de Borrás, de la moral de Ciudadanos y las Navidades sin videoconsolas

El radicalismo de Borrás molesta hasta en Junts

El nombramiento de Laura Borràs como presidenta del Parlament de Cataluña no ha servido para apaciguar su radicalismo independentista. Muy al contrario, en los meses que lleva al frente de la cámara catalana, Borràs ha protagonizado actuaciones polémicas, como expulsar a diputados constitucionalistas, desobedecer a la Justicia con la inhabilitación del cupero Pau Juvillà o, más recientemente, exigir la intervención de la escuela de Canet de Mar donde se impartía un 25% de las clases en castellano. Esto última le ha valido un sonoro encontronazo con el president Pere Aragonès. Pero fuentes políticas catalanas desvelan que el radicalismo de Borràs está empezando a cansar hasta en su formación política. "Va a lo suyo y eso está molestando a buena parte de Junts. De hecho solo miembros de la vieja guardia, como Quim Torra, aprueban su estilo agresivo", dicen en el entorno del partido independentista. Las fuentes añaden que hasta Elsa Artadi, que pertenece al núcleo duro de Carles Puigdemont, está ya abiertamente enfrentada a Borràs. "Se está quedando sin apoyos", avisan desde Junts.

Marín 'desmoraliza' a C's en Andalucía

Es habitual que en las primarias de Ciudadanos la rumorología sobre pucherazos se dispare, y las de Andalucía no han sido una excepción. La reválida de Manuel Marín como candidato no ha gustado a los críticos, que ven en el proceso la mano de Inés Arrimadas, pero eso entraba en lo descontable. Lo que preocupa más es la estrategia electoral que este continuismo supone. Unos claman un cambio de rostro, para que el contendiente de Juan Manuel Moreno no sea su número 2 en la Junta durante años. Pero otros recuerdan lo sucedido en Madrid por hacer exactamente eso. El problema, se comenta, es que estos bandazos en un partido dividido "desmoralicen todavía más a su electorado".

Navidades sin 'chips', agosto para la reventa

El impacto de los cuellos de botella en los regalos navideños más tecnológicos como las videoconsolas, empieza a ser una realidad en las estanterías. Pese a que los lanzamientos de nuevos modelos, periféricos y juegos sigue a un ritmo similar al de otros años, cada vez son menos los afortunados que pueden poner sus manos en ellos. Y esto está disparando la reventa. Se quejan las tiendas que mientras ellos no tocan precios, esta nueva competencia los dispara entre 400 y 500 euros para los modelos más cotizados y perjudicados por la falta de chips.

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