Opinión

Inverosímil alza de la productividad

El presidente Sánchez durante la presentación del plan España 2050

Como ocurrió en octubre, cuando el Gobierno presentó el primer borrador de su Plan de Recuperación, el presidente Sánchez buscó el respaldo del mundo económico, en esta ocasión para presentar el informe España 2050.

No se puede decir que lograra su objetivo. La representación de las grandes empresas, en especial los bancos, fue modesta, lo que refleja hasta qué punto las recientes polémicas alentadas por el Gobierno, con motivo de los recientes ERE en el sector financiero, han deteriorado las relaciones. Con todo, debe reconocerse también que la naturaleza misma del documento presentado alimenta el escepticismo sobre su alcance. Los planes a 30 años vista siempre son difíciles de respaldar (de hecho, todas las propuestas de la actual hoja de ruta están abiertas a debate), máxime cuando, como es el caso, pretenden abarcar a la vez campos tan dispares como la educación, las pensiones o la despoblación.

El Gobierno  hace suyas metas tan complejas como elevar esa variable un 50% desde sus niveles actuales hasta 2050

Es más, en capítulos como la productividad el dossier plantea objetivos tan sorprendentes como elevar la productividad un 50% para lograr una tasa de paro del 7%, al tiempo que se permite abogar por la reducción de la jornada laboral hasta las 35 horas o seguir defendiendo las alzas de impuestos y el aumento del gasto. Pero, sobre todo, debe considerarse que se persigue una mejora histórica de la productividad en un momento en que esa variable acumula tras de sí años de constante deterioro, en una tendencia que carece de visos de cambiar tras la pandemia, aun cuando la digitalización se acelere y lleguen las ayudas europeas.  Solo cerrando los ojos a esta realidad se puede confiar en un viraje de calado semejante en el modelo productivo. Es más, metas tan inverosímiles convierten en papel mojado todo el informe. 

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