Opinión

Una mala gestión que mina a Cataluña

Pere Aragonès, presidente de la Generalitat

La deuda pública per cápita de Cataluña llegó en 2020 a 10.169 euros, un 40% más que la media española y el doble de lo que correspondería a cada madrileño, si se repartiera entre ellos el pasivo de su autonomía.

La epidemia no justifica estas diferencias. Las entregas a cuenta del sistema de financiación y el Fondo Covid, creado por el Gobierno, demorarán aún dos años el impacto de esta crisis en las cuentas autonómicas. Lo que subyace a la alta deuda catalana, por tanto, es el resultado de años de una gestión en la que creación de un Estado propio fue la única prioridad. Tan nefasta política ya situó a Cataluña al borde de la quiebra (que sólo evitó el recurso al FLA) y seguirá minando su economía, y la de sus ciudadanos, en los próximos años.

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