Opinión

Se habla de la derrota de la ANC en las universidades, de malestar en el Sepe y del taxi en Madrid

La presidenta de la ANC Elisenda Paluzie

La ANC pierde peso en las universidades

La Asamblea Nacional Catalana ha tocado hueso con la Universitat Autònoma de Barcelona(UAB) en su lucha por situar al independentismo al frente de las instituciones. Y eso que la presidenta de la organización, Elisenda Paluzie, exacerbó al secesionismo al afirmar en agosto que "no se podía permitir" que las dos universidades más grandes de Cataluña (UAB y la Universitat de Barcelona) estuvieran en manos de rectorados constitucionalistas. A pesar de su arenga, la ANC ha sido incapaz de presentar una candidatura que pudiera hacer frente a la del catedrático Javier Lafuente, que sin hacer mención alguna al independentismo en su programa, saldrá elegido el próximo viernes al ser el único candidato que se ha presentado. Cuentan que este fracaso ha dolido y mucho en la ANC hasta el punto de que la propia Paluzie se está planteando liderar una candidatura indepe de cara a las elecciones del próximo noviembre de la Universitat de Barcelona, ya que es catedrática de Economía de esa universidad. Por lo que se comenta en la ANC, el objetivo es evitar otra derrota como la de la UAB. Con todo, comentan que Paluzie no sabe aún si dará el paso, ya que una derrota de una candidatura liderada por ella misma sería aún más dolorosa que no presentar batalla.

Crece el malestar en los servicios de empleo

El Gobierno ha reducido en cerca de 4.500 plazas las ofertas de empleo público para este año. Además, el 65% de las mismas se reservaron para Policías y Guardias Civiles. Cuentan que esta reducción en las vacantes ha sentado especialmente mal en el Sepe ante el colapso que desde el inicio de la pandemia sufre por la mayor carga de trabajo. Se dice que en las oficinas de los servicios de empleo se sienten discriminados ante el elevado número de plazas que acaparan este año las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado frente a las que corresponden al resto de la Administración. "Sin refuerzos es casi imposible que podamos sacar adelante todo el trabajo de más que tenemos este año", dicen en el Sepe.

El taxi madrileño, en situación crítica

La segunda ola del coronavirus ha enterrado definitivamente las esperanzas de salvar el año de muchos taxistas que operan en Madrid. Por lo que se comenta, las nuevas restricciones para frenar los contagios en la región están asfixiando a este gremio, que dice haber perdido más del 60% de sus ingresos en el tercer trimestre del año. "Necesitamos ayudas, si no, 25.000 familias pueden verse afectadas", dice un taxista.

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