Opinión

La impunidad del estado de alarma

La prórroga del estado de alarma ofrece impunidad a que Pablo Iglesias cumpla su objetivo de derogar la reforma laboral

Nunca como hasta ahora se evidencian los abusos y arbitrariedades legales a las que da lugar la prolongación sine die del estado de alarma. La reforma laboral de 2012 tiene rango de ley orgánica pero es posible que el Gobierno haga cambios parciales, por la vía express del Decreto-Ley, sin acuerdo con los agentes sociales, alegando una situación de urgencia.

 Los fundamentos del Derecho ya se han violentado, desde marzo, con la aprobación de una maraña de más de 200 normas de todo tipo, de ínfima calidad jurídica y de vigencia indeterminada en el tiempo. Pero ahora, el estado de alarma está a punto de cubrir con su impunidad una anomalía aún peor, como es la desvirtuación de una ley orgánica sin respetar los plazos y las mayorías que la Constitución impone.

WhatsAppWhatsApp
FacebookFacebook
TwitterTwitter
Linkedinlinkedin
emailemail
imprimirprint
comentariosforum0
forum Comentarios 0
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.