Opinión

Se habla de recelos de la alimentación con Alberto Garzón, de agencias de viajes y de antidisturbios

Alberto Garzón, ministro de Consumo

El sector alimentario, receloso con Garzón

El control de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) ha pasado del Ministerio de Sanidad al de Consumo. Es decir, ahora será Alberto Garzón, y no Salvador Illa, el que tendrá las competencias sobre esta industria en aspectos tan relevantes como el etiquetado o la política fiscal. Se comenta que esta ganancia de poder por parte del líder de IU está produciendo recelos en este sector. Más aún si se tiene en cuenta que, en el pasado, Garzón ya se embarcó en una especie de "cruzada contra lo que llama la comida basura". "Aunque no sea muy mediática, la Aesan tiene todo el control en materia de seguridad alimentaria e impositiva. Nos tememos que Garzón quiera aprovechar esta nueva competencia ganada por Consumo para dejar su impronta con incrementos fiscales o nuevos tributos", aseguran desde una empresa alimentaria. Las mismas fuentes añaden que con los antecedentes de Garzón, a nadie le extrañaría que refrescos o comidas procesadas se encarecieran de manera considerable.

Las agencias de viajes, en situación crítica

El sector de las agencias es uno de los más afectados por las cancelaciones masivas de paquetes vacacionales que la pandemia del Covid-19 ha provocado. Por si fuera poco, estos establecimientos se consideran maltratados por el Gobierno, al que acusan de centrar el grueso de las ayudas en las aerolíneas y en los hoteles, olvidándose de las agencias de viajes. De ahí que reclamen líneas de liquidez al Ejecutivo para hacer frente a los pagos. "Pedimos las ayudas porque nuestra situación es crítica", dicen desde una agencia de este tipo que, como el resto, no ven indicios de recuperación hasta 2021. "Este sector está lleno de pymes y autónomos, a los que se supone que había que ayudar. Pues bien, no ha sido así", añaden desde otra compañía de viajes.

Descontento en el cuerpo de los Antidisturbios

Se rumorea que los antidisturbios enviados a Cataluña para controlar la violencia callejera generada tras la sentencia del procés han visto cómo la nómina de abril ha adelgazado hasta en 220 euros. Esa cantidad es la que los agentes cobraban como extra por su desplazamiento a Cataluña. Pero, por lo visto, nadie les ha informado de que el aporte desaparecería por arte de magia de la paga de abril. Ni qué decir tiene que esta circunstancia ha generado un importante malestar entre estos policías, que reclaman más claridad al Ministerio de Interior para evitar un conflicto salarial y laboral ya en ciernes.

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