Opinión

Renta básica en tiempos del coronavirus

Solo dos países cuentan ahora con una renta mínima

El Gobierno ultima la aprobación del llamado 'ingreso mínimo vital' como una nueva medida para paliar los perjuicios económicos que está causando la pandemia del Covid-19. Se trataría de una ayuda temporal para aquellas personas que se han quedado sin ingresos por culpa del coronavirus y que no pueden cubrir sus necesidades básicas al no poder acceder a ninguna de las prestaciones o ayudas aprobadas por el Gobierno o por ser estas insuficientes.

Por tanto, esta ayuda no sería exactamente una renta básica, ya que se considera renta básica aquella prestación pagada por el Estado a todos los ciudadanos por igual i de forma permanente, independientemente de si tienen otros ingresos o de su nivel de riqueza. Es decir, la renta básica la cobrarían todas las personas sin exclusión y de forma indefinida, mientras que el ingreso mínimo vital, tal y como está planteado, sólo lo percibirán durante un tiempo las personas que cumplan los requisitos exigidos.

Y cuáles serán esos requisitos, pues fundamentalmente que la persona o la unidad familiar no tengan ingresos ni capacidad de tenerlos, así como que no puedan recibir ninguna otra ayuda o prestación pública o que esta sea insuficiente, de modo que sería el último recurso que tendrían para evitar caer una situación de extrema pobreza. También se ha anunciado que se quiere vincular la percepción de esta ayuda al compromiso de búsqueda activa de empleo, de modo que se dejaría de percibir en el momento de la vuelta al trabajo..

Solo Irán y Alaska tienen una medida similar a la que pretende impulsar el Gobierno

No obstante, faltan por concretar tales requisitos, así como la cuantía de la renta. Dado que tendría que cubrir las necesidades básicas de los beneficiarios, el importe tendría que equivaler como mínimo al IPREM, actualmente en 537'84 euros, y estar por debajo del SMI, ahora en 950 euros, para que no sea un desincentivo para buscar empleo. No obstante, los presupuestos generales son finitos, de modo que su cuantía final dependerá en todo caso de los ingresos disponibles, procedentes de los impuestos y de la deuda pública, así como de la priorización que haga el Gobierno de los gastos, que en estos momentos son muchos y todos urgentes. Se calcula que podría beneficiar entre 3 y 5 millones de personas, siendo su coste total entre 3.000 y 5.000 millones de euros.

Pocos países han aprobado ayudas directas a sus ciudadanos, entre los cuales los Estados Unidos con un "cheque estímulo" de 1.200 dólares; Canadá con una prestación de 1.300 euros para las personas que han perdido su empleo, o los 115 euros de ayuda en Brasil para los que se han quedado sin recursos. En ningún caso se trata de rentas básicas, de hecho, sólo en Alaska (Estados Unidos) e Irán tienen tal renta, en ambos casos gracias a los ingresos procedentes del petróleo. .

Desde el punto de vista sanitario, los daños del coronavirus están siendo los de un terremoto de grandes proporciones, pero ahora viene la segunda parte del desastre, el tsunami económico. Sin duda, se trata de momentos realmente complicados y de soluciones difíciles, pero es imprescindible actuar ya. La voluntad es no dejar a nadie atrás, pero la gran ola está a punto de llegar y es necesario empezar a repartir salvavidas antes de que sea demasiado tarde.

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