Opinión

Cibersalud: la nueva frontera de la inteligencia artificial

Manos de robot y de humano tocan una pantalla. Imagen: Istock

En la década de 2060, la presidenta francesa de Transparence, empresa digital, se dispone a comercializar Endless, proyecto que consiste en trasplantar el alma humana -los datos de una persona- en nuevo envoltorio corporal artificial.

Aunque aún estamos lejos de ese mundo brillantemente imaginado por Marc Dugain (Transparence, M. Dugain, Gallimard, 2019), la inteligencia artificial está transformando la medicina. Ante el aumento del gasto sanitario mundial, que se espera supere los 10 billones de dólares en 2022 (Global Healthcare sector issues in 2019, Deloitte), los servicios de salud tienden a digitalizarse en todo el mundo. Y para este sector en particular, la inteligencia artificial ofrece esperanzas. 

La inteligencia artificial contribuye a todas las disciplinas: la biotecnología, la terapia electrónica, la epidemiología, la robótica quirúrgica, etc. También mejora la investigación médica, cuyos costes reduce de forma espectacular. Por ejemplo, el coste de la secuenciación del ADN para la medtech estadounidense Illumina pasó de 1 millón de dólares en 2007 a 1.000 dólares en 2019, y se espera que se reduzca a 100 dólares en la próxima década. La generación inédita de datos permitirá desarrollar, gracias a la IA, medicamentos y terapias personalizados para cada paciente.

La inteligencia artificial contribuye a la biotecnología, a la robótica quirúrgica, la epidemiología... y reduce los costes de la investigación 

El lanzamiento en septiembre de 2019, por parte de Microsoft y AstraZeneca, grupo farmacéutico anglosueco, de la AI Factory for Health, acelerador europeo de start-ups de inteligencia artificial, resulta sumamente prometedor. Asiste especialmente a start-ups especializadas en oncología, como Owkin. Esta joven empresa, con sede en París y Nueva York, utiliza la inteligencia artificial y los macrodatos (big data) para acelerar el descubrimiento de medicamentos contra el cáncer, con un respeto "total" de los datos de los pacientes, gracias al aprendizaje por transferencia (transfer learning). Un enfoque revolucionario de la inteligencia artificial que da sus frutos: Owkin fue el artífice de un importante descubrimiento, el pasado octubre, en el tratamiento de la biología tumoral. 

En China, que cuenta con 12 millones de profesionales sanitarios para 1.400 millones de habitantes, los asistentes virtuales están revolucionando el acceso a la medicina. Las plataformas de salud conectada WeChat de Tencent o Good Doctor de Ping an Healthcare and Technology -que han multiplicado por dos su cifra de negocio en el primer semestre de 2019- están en plena forma. En Europa, aunque Francia por ejemplo todavía no ha dado el paso, las aplicaciones de salud comienzan a florecer. Así, Qare le ofrece acceso a teleconsultas reembolsadas por la Seguridad Sociedad, desde su portátil... ¿Un remedio sencillo a los desiertos médicos?  

En un mercado en plena efervescencia, los ámbitos de aplicación de la inteligencia artificial son enormes. Para 2035, se estima que el valor añadido bruto del sector sanitario de 12 países desarrollados ascenderá a 2,260 billones de dólares y a 2,721 billones si le sumamos la aportación de la inteligencia artificial (How AI boosts Profits and Innovation, Accenture & Frontier Economics, 2017), lo que equivale a más del PIB de Francia.

Rolando Grandi es gestor de Echiquier Artificial Intelligence de La Financière de l'Échiquier

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