Opinión

Telecomunicaciones: la ventaja ya está en los servicios, no en las redes

  • La posible enajenación de activos por parte de Euskaltel produciría beneficios para los usuarios
  • La regulación ha propiciado la competencia basada en servicio, en lugar de en infraestructura
  • La competitividad creciente ha desembocado en una deflación acelerada de los precios al público
Sede de Euskaltel. Foto: Archivo

La noticia de que Euskaltel podría vender su red fija demanda una reflexión al menos sobre la oferta altamente competitiva de servicios de telecomunicaciones en España; la evolución del marco regulatorio del sector; la valoración de los riesgos asociados a la infraestructura y a los servicios y acerca de la financiación de los negocios en un entorno general de coste de la deuda muy reducido y su impacto en la rentabilidad esperada por los accionistas de las operadoras.

En la actualidad en España ofrecen servicios de telecomunicaciones al público, combinando ofertas en movilidad y el domicilio, entre cuatro y cinco operadoras con redes propias (Telefónica, Orange, Vodafone, MásMóvil y Euskaltel/R/Telecable), todas ellas Empresas cuyas acciones cotizan en Bolsa y, además, cerca de una veintena de operadoras virtuales, que utilizan prácticamente las redes de las primeras, algunas de las cuales pertenecen a los mismos grupos (Telefónica-O2-Tuenti; Orange-Jazztel-Amena; Vodafone-Lowi-Ono; Más Móvil-Pepephone-Yoigo). Adicionalmente, un buen número de operadoras locales ofrecen servicios convergentes con medios propios y también con recursos a capacidades de servicio ajenas.

Es patente que en este entorno el consumidor manda y consigue continuamente pagar menos por más, en términos de calidad (ancho de banda), capacidad (datos) y contenidos. Ciertamente la competitividad creciente de las telecomunicaciones en España ha desembocado en los últimos 30 años en una deflación acelerada de los precios al público.

La multiplicación de ofertas, la diversificación de los canales de venta y los diversos modelos de subvención han contribuido a una erosión de la base de ingresos del sector. Aunque el tráfico de datos sigue creciendo exponencialmente en España, la facturación de las operadoras en su conjunto se ha estancado, y todo ello a pesar a ofrecer cada vez más valor al cliente.

Lo anterior ha invitado algunos observadores del mercado a pensar que las telecomunicaciones se parecen cada vez más a las empresas de servicios públicos. La regulación del sector, que es manifiestamente favorable al conjunto de los consumidores y que se inspira en metas de universalización e innovación constante, ha propiciado la competencia basada en servicio, en lugar de en infraestructura. Y además lo desarrolla por la doble vía de una plena liberalización de los mercados mayoristas, de transporte, acceso e interconexión, así como por la implantación de un mecanismo de portabilidad muy eficaz, complementado con las restricciones a la recuperación de clientes perdidos.

"El mercado minorista arroja señales de saturación, con un fuerte estrechamiento de los márgenes"

Ante esta realidad, las operadoras han comenzado a poner en valor elementos de infraestructura, pasivos (soportes y, cuando nada lo impide, ductos y postes, cables apagados), activos (sistemas de alimentación y radiantes, comercializados en razón del tráfico cursado) y eventualmente espectro radioeléctrico y otros derechos, que ya están siendo empleados o pueden llegar a serlo por competidores, creándose una disputa en diversos planos, que requiere agilidad operativa y disciplina comercial. Como el mercado minorista arroja señales de saturación, con un fuerte estrechamiento de márgenes, las fórmulas de compartición de infraestructuras apenas han comenzado a desarrollarse, los mercados financieros atribuyen un coste de capital inferior a las empresas de infraestructuras, como Cellnex, que a las operadoras mencionadas al inicio.

Por lo dicho hasta ahora, la posible enajenación de activos de red por parte de Euskaltel, que no obstante cotiza con múltiplos más altos que la media de las operadoras, produciría beneficios para los usuarios de servicios de telecomunicaciones en los mercados en que está presente. Y también favorecerá a sus accionistas, ante la probable generación de fondos para usos alternativos, de potencial mayor rentabilidad, y para el conjunto de la Economía, al mitigar o eliminar los costes de oportunidad asociados al despliegue redundante de infraestructuras para atender la misma demanda de conectividad.

Alberto Horcajo es co-fundador de Red Colmena

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