Opinión

Nula ejemplaridad de De Quinto

  • Su operativa en Portugal es legal, pero resulta reprochable en un político
  • Era posible que el exejecutivo de Coca-Cola asumiera funciones en un futuro Gobierno
Marcos de Quinto, diputado y portavoz económico de Ciudadanos

El diputado y portavoz económico de Ciudadanos, Marcos de Quinto, se acogió en 2018 al sistema de beneficios fiscales que Portugal ofrece a los altos patrimonios, de modo que redujo sustancialmente su factura impositiva en relación a lo que habría correspondido en España.

De Quinto hizo uso de ese protocolo en el país vecino a partir de septiembre, cuando regresó de EEUU, donde ocupó el cargo de vicepresidente mundial de Coca-Cola. Al otro lado del Atlántico tributó por sus ingresos según los tipos estadounidenses del IRPF, notablemente inferiores al gravamen del 45 por ciento que el Fisco español aplica en el tramo más alto de este impuesto. En caso de volver a residir en nuestro país, Hacienda le habría reclamado la diferencia entre los gravámenes de ambos Estados. Sin embargo, al declararse 'residente no habitual' en Portugal (status que disfrutó hasta el pasado diciembre), eludía la obligación de ese tipo. Sin duda, la operativa de la que De Quinto se benefició durante casi cuatro meses, antes de regresar a España para entrar en política, es perfectamente legal, pero eso no quiere decir que sea irreprochable en una persona que aspira a asumir responsabilidades políticas de primer orden.

Sus maniobras en Portugal son reprochables en alguien que aspiraba a altas funciones en un futuro Gobierno

Debe recordarse que el exejecutivo de Coca-Cola no sólo llegó a España con la intención de asumir la portavocía económica de Ciudadanos. Ante las elecciones generales de abril, el partido naranja aparecía como necesario apoyo de un posible Gobierno de coalición con el PP, lo que podía suponer su entrada en el Ejecutivo y, en el caso de De Quinto, la asunción de un cargo de peso en la Administración. Sin embargo, sus maniobras para pagar menos impuestos en España le restan toda ejemplaridad a la hora de desempeñar esas funciones.

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