Opinión

Las claves de un buen plan de empleo

La necesidad de ahorrar de forma privada de cara a la jubilación es evidente. La sostenibilidad del sistema está en entredicho y parece ser un hecho que los ciudadanos tendrán que complementar su pensión pública. Como consecuencia, disfrutar de una jubilación tranquila, económicamente hablando, depende en gran medida de las decisiones de ahorro y / o inversión que se toman durante la vida laboral. Los profesionales del sector coinciden en varias recomendaciones: comenzar a ahorrar cuanto antes, hacerlo de forma periódica, asumir un mayor nivel de renta variable cuando se es joven e ir reduciéndola a medida que se acerca la jubilación. Cuando el ahorro se canaliza a través de un plan individual este último punto parece a priori más fácil de implementar, pero, ¿cómo se modula esta exposición en los planes de empresa? Para ello, existe el denominado modelo de ciclo de vida, que permite adaptar la inversión de forma personalizada a cada uno de los partícipes del plan, pudiendo así dar respuesta a las necesidades de cada uno de ellos en función de su horizonte temporal.

Consiste en combinar dos fondos, uno conservador y otro con mucha exposición a renta variable, en un mismo plan. Teniendo en cuenta los años que faltan para la jubilación, sereduce paulatinamente la exposición a bolsa y se aumenta el peso de la deuda. Así se logra un proceso de inversión disciplinado y preconcebido, en lugar de realizar entradas y salidas a corto plazo en activos de riesgo, según dicte el mercado. De esta forma, se evita el peligro de perderse las mejores oportunidades, con un impacto importante sobre la rentabilidad a largo plazo.

El entorno de tipos bajos obliga a dinamizar las carteras incluyendo más renta variable

Este modelo permiteque, en un mismo plan de empresa, los trabajadores tengan 'carteras' diferentes en función del grupo de edad en el que se encuentren. Es decir, que los más jóvenes no se vean penalizados por tener más exposición a activos que entrañan menos riesgo y ofrecen rendimientos más bajos o viceversa. Cabe especificar, no obstante, que este modelo no implica que existan unas carteras predefinidas de antemano. La composición del fondo de renta variable o fija se realiza como en cualquier producto, en función de las perspectivas y las oportunidades de inversión. Y, como sucede en el resto de los planes que no siguen este modelo, se negocian en comisiones de control.

En este sentido, el actual entorno de bajos tipos de interés hace que para obtener rendimientos positivos sea necesario introducir, en general, más dinamización en las carteras. Sin embargo, el tradicional carácter conservador del inversor español y la responsabilidad que conlleva vigilar los ahorros de los trabajadores, a menudo dificulta adoptar este tipo de decisiones.

Sin embargo, pensamos que es necesario, y los activos alternativos ofrecen una oportunidad para aumentar el rendimiento en las carteras, que en los últimos años se han visto lastradas por la baja rentabilidad de la renta fija. En este sentido, los fondos de capital riesgo, los inmobiliarios o los de leasing constituyen opciones interesantes.

Pensamos que es necesario destacar también que los planes de empresa, sigan o no un modelo de ciclo de vida, no son algo exclusivo de las grandes compañías, aunque hasta ahora han sido mayoritariamente las que los han implementado. El tejido empresarial español está mayoritariamente formado por pymes, por lo que es clave que adopten un papel activo en este terreno. Su tamaño o los menores recursos económicos parecen los principales escollos para ofrecer un plan de pensiones a sus trabajadores, pero existen productos a los que pueden adherirse de forma conjunta, beneficiándose de unos menores trámites de gestión.

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