Opinión

Cuando el tamaño sí importa

La burocracia ralentiza a las empresas y frena su crecimiento

Las empresas de mayor tamaño crean más empleo, están más internacionalizadas, invierten en innovación en mayor medida, están más digitalizadas, son más productivas debido a las economías de escala y tienen mayor acceso a la financiación. Es esta una afirmación que seguramente no es especialmente sorprendente pero que ahora se confirma empíricamente como conclusión fundamental de la encuesta realizada por la Cámara de España y que recoge el último Observatorio de Competitividad Empresarial, en el que resalta también como son estas empresas de mayor tamaño las que "enfrentan en mejores condiciones las oscilaciones del ciclo económico, con mayor productividad".

Brasil, Rusia, Argentina, EE UU, Argelia y China, países con mayor aumento de las barreras comerciales.

Esta relación entre el tamaño y la productividad empresarial, "acaba trasladándose al conjunto de la economía de un país, de forma que cuando menor sea el tamaño medio de sus empresas, menor será su productividad", en palabras de Isabel Puig, presidenta de la Comisión de Pymes del organismo cameral, para quien esta relación es "determinante" porque la mayor productividad tiene relación con una mayor riqueza y bienestar para la sociedad en conjunto, como demuestra el ejemplo de economías como la alemana o la británica donde la empresas sin asalariados o entre uno y nueve empleados son el 83,6 y e 89 por ciento, respectivamente de su tejido empresarial total, frente al 95 por ciento del total que representan en España.

Isabel Puig avanzaba las conclusiones de este estudio durante su intervención en el foro Diálogos de Internacionalización, y ponía de relieve como las propias empresas consultadas denunciaban las trabas regulatorias y la burocracia como la causa principal de este menor tamaño de las empresas en nuestro país. Una tara tradicional de nuestro aparato administrativo cuya corrección ha sido y es una de las asignaturas pendientes de los distintos gobiernos que se han sucedido desde el inicio de la Transición y que sigue siendo un lastre para la competitividad de nuestra economía y la actividad de nuestras empresas en los mercados exteriores.

Las trabas regulatorias y la burocracia son los mayores obstáculos para el crecimiento de las empresas españolas

La actual legislación administrativa, fiscal o laboral pueden estar actuando también como freno para el incremento de la facturación o la creación de nuevos puestos de trabajo, junto con la escasez de la demanda, la financiación y la falta de capacidad formativa que son otros de los obstáculos que detectan las empresas, especialmente en un escenario de incertidumbres y tensiones que está afectando especialmente a mercados de especial interés para las empresas españolas como Brasil, Rusia, Argentina, EE UU, Argelia y China, que son, por este orden, los países con mayor percepción de aumento de las barreras comerciales en los últimos meses tal y como confirman los miembros de la asociación multisectorial de empresas AMEC.

En definitiva, viejos males y los mismos problemas, pero con unos líderes políticos empeñados en mirarse el ombligo y anteponer sus intereses partidarios y personales a los del Estado, ¿quién le pone el cascabel al gato?

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