Opinión

Los juntos distintos de Cayetana

La portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo

Por más que las encuestas apunten a una mejora importante del Partido Popular en votos y en escaños, quienes mandan en Génova no se muestran especialmente entusiasmados ante la convocatoria de elecciones, aunque las preparan. "Llegan demasiado pronto y con las heridas sin cerrar", afirman siendo conscientes de que el liderazgo de Pablo Casado no está aún consolidado y un resultado inferior a las expectativas y que les mantenga en la misma situación de irrelevancia parlamentaria abriría de nuevo el debate sucesorio. Una hipótesis esta que se fundamenta sobre la realidad de unidad sólo hilvanada y cuyas costuras saltan al primer tirón, como muestran las tensiones abiertas por Cayetana Álvarez de Toledo con los populares vascos.

En Génova piensan que si hay elecciones "llegan demasiado pronto y con las heridas sin cerrar".

Es por eso que Casado y sus acólitos insisten tanto a Sánchez para que llegue a un acuerdo con sus socios de la moción de censura. Piensan que un gobierno en solitario del PSOE, apoyado por el resto de la coalición "Frankestein", sería un gobierno maniatado, inestable, acosado desde dentro y desde fuera y desgastado por las derivas de la recesión que se augura. Sólo serviría para aplazar la llamada a las urnas unos meses, lo suficiente para que los populares acudieran a la cita fortalecidos, con los vientos a favor.

Tiempo también para buscar eso que Cayetana, "la Soraya de Casado" como la definen ya sus compañeros de partido, explicaba como "juntos los distintos" y que ante la fría acogida a las idea de la España Suma, busca el apoyo de la sociedad civil para animar a sus socios naturales a incorporarse a ese proyecto de unidad de todos los constitucionalistas, entre los que, evidentemente, excluyen al PSOE que "gobierna en 34 ayuntamientos y en la Diputación de Barcelona con los independentistas y después de lo ocurrido en Navarra", como ella misma se encargó de recordar en la apertura de la mesa "España en defensa de lo común"en el Congreso.

Allí, en esa convocatoria del PP, Pablo Casado y Cayetana estaban acompañados como oradores por la presidenta de la Asamblea para la Enseñanza Bilingüe en Cataluña Ana Losada, el escritor Álvaro Pombo, y la exdiputada y presidenta de UPyD, Rosa Díez, que reaparecía en la escena política; junto al nuevo líder popular en Cataluña, Alejandro Fernández. Todos ellos en defensa de la unidad de España y la Constitución y arropados por un numeroso auditorio de diputados y exdiputados populares, además de observadores de Ciudadanos y de Vox, en espera de acontecimientos.

Álvarez de Toledo busca incorporar a sus "Juntos los Distintos" a personalidades de reconocido prestigio y a desencantados de Rivera y del sanchismo.

Y el proyecto es ambicioso porque como dijo uno de los oradores, pretenden agrupar a "todos a los que el sanchismo ignora", incorporando a personalidades de reconocido prestigio y a desencantados de Rivera y del Sanchismo como Ernesto Savater, Francesc de Carreras, Mario Vargas Llosa, el secretario general de CC OO, José María Fidalgo, e incluso a socialistas abiertamente contrarios a la actual dirección socialista como Joaquín Leguina o Nicolás Redondo Terreros.

Son los "juntos distintos" a los que aspira Cayetana para trabajar "contra el cainismo español y frente a la fragmentación política actual", porque como enfatizó una entusiasta Rosa Díez, "la unidad de la nación es la única que garantiza la igualdad de todos los españoles" y en esta lucha "la democracia no se puede permitir el lujo de perder".

Difícil lo tienen, sobre todo porque si al final no ocurre un milagro a última hora, que en esta política de líderes adolescentes que tenemos no es en absoluto descartables, Sánchez sabe que juega a ganador y prepara ya la investidura para finales de noviembre.

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