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Los nacionalistas se abren a sostener al PSOE en el poder

  • El PNV pide a Sánchez avanzar en el autogobierno y el modelo de Estado
Aitor Esteban, portavoz del PNV en el Congreso de los Diputados

La investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno ha tenido un especial impacto en las fuerzas nacionalistas del arco parlamentario. Tanto es así, que solo bastaron unos minutos desde que la presidenta del Congreso, Ana Pastor, confirmase la censura a Mariano Rajoy, para que se produjesen las primeras reacciones, en forma de mano tendida en los líderes políticos vascos y catalanes.

El primero en hacerlo fue el presidente del País Vasco, Iñigo Urkullu, quien tras producirse la votación dirigió sus palabras al ya nuevo presidente del Gobierno, pidiéndole que cumpla el Estatuto de Gernika, permita avanzar en el autogobierno vasco y aborde una reflexión sobre el modelo de Estado. En este sentido, el líder del PNV mostró su disposición al diálogo y su voluntad de acuerdo "desde el respeto a quien tenga la responsabilidad del Gobierno", manteniendo una "relación institucional".

Desde Cataluña, también llegaron síntomas de lo que parece una voluntad de las fuerzas separatistas por dotar de una cierta estabilidad al Ejecutivo socialista. En este caso, el presidente del Parlament, Roger Torrent, llamó al diálogo durante una entrevista para la radio. "La democracia española ha demostrado que tiene fuerza para derrocar gobiernos: que también demuestre que tiene suficiente fuerza para abrir vías de diálogo para resolver políticamente el conflicto en Cataluña", expresó a modo de deseo.

En esta línea se pronunció la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, quien pidió al recién investido presidente Pedro Sánchez, diálogo y "gestos concretos" hacia la ciudadanía de Cataluña, como trasladar a los presos independentistas a cárceles catalanas, con el argumento de resolver cuanto antes la confrontación social.

Este es precisamente el caldo de cultivo que ha provocado el escepticismo ya confirmado en la Cámara Baja de grupos como PP, Ciudadanos o Coalición Canaria, este último al considerar que el Ejecutivo socialista carece de estabilidad y de un programa político concreto, que se espera para los próximos días. Por su parte, Ciudadanos señaló a través de su presidente, Albert Rivera, que la situación resultante de la moción "es mala para España".

Más allá, los apoyos más fuertes llegaron desde las fuerzas progresistas, todos socios en la votación contra Mariano Rajoy, como Compromís, que tan solo expresó su felicidad por el cambio en el Gobierno. Del lado de Podemos, Pablo Iglesias sí que puso deberes al líder socialista. El secretario general de la formación morada señaló que ahora se abre un tiempo de reflexión y que hablarían próximamente, aunque reclamó a Sánchez "responsabilidad" para articular un Gobierno de coalición "fuerte, estable, que dé garantías a la Unión Europea" y que llegue hasta 2020.

Sin embargo, uno de los respaldos más esperados era el de su rival en la carrera a la secretaría general del PSOE, la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y llegó puntual. Mucho se ha dicho de los problemas que le puede acarrear a Sánchez acordar con fuerzas independentistas de cara a los barones socialistas, y aunque es una incógnita aún abierta, parece que va recabando apoyo. Así, Díaz confirmó su lealtad y compromiso con el nuevo Ejecutivo, añadiendo que se abre un tiempo nuevo y de cambio en España.

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