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Normalización de la política monetaria en Estados Unidos: ¿está México preparado?

Hoy una de las preguntas más críticas que se hacen los mercados financieros es cuál puede ser el impacto en economías emergentes cuando la Reserva Federal de Estados Unidos comience a aumentar su tasa de política monetaria. Hay que recordar que estamos viendo un periodo de expansión monetaria sin precedentes en el que, entre otras medidas, la Reserva Federal ha mantenido la tasa de fondos federales en niveles cercanos a cero por casi seis años.

Se anticipa que cuando dicha tasa comience a aumentar, se puedan presentar salidas de flujos de capital desde países emergentes hacia economías desarrolladas. Se trata de un asunto de gran relevancia para el caso de México dado que el país ha recibido una cantidad muy elevada de flujos de inversión de portafolio en los últimos años: hace cuatro años, el porcentaje de toda la deuda gubernamental en manos de inversores extranjeros era de 20%; hoy ese porcentaje es de alrededor de 60%. Más aun, históricamente episodios previos de endurecimiento de política monetaria en Estados Unidos han resultado en crisis financieras en México.

En esta ocasión, creo que la situación es muy distinta y que el país está en una condición mucho mejor que en el pasado y que está mejor posicionado que los demás países emergentes grandes. Esto se debe a la fortaleza de los fundamentales macroeconómicos y a otros factores.

Las ventajas de México

Comencemos con los fundamentales. El país tiene una posición fiscal sólida. La deuda pública como porcentaje del PIB es de alrededor del 43%. No solamente este nivel de deuda es bajo si se le compara con otros países, sino que también muestra un perfil conservador. La deuda de corto plazo (que madura en un año o menos) equivale solamente a 28% del nivel de reservas internacionales que mantiene el Banco de México. Si consideramos la línea de crédito contingente que el país ha suscrito con el Fondo Monetario Internacional -líneas que esa institución únicamente otorga a países con fundamentales sanos- este porcentaje cae a niveles de 21%. En adición, la mayoría de la deuda está denominada en pesos, lo que significa un perfil de deuda menos vulnerable que en crisis pasadas.

Los indicadores externos también muestran fortalezas. El déficit de cuenta corriente es menor a 2% del PIB. Y un punto crucial: los flujos de capital que el país ha recibido no han sido canalizados a través del sistema bancario local.

Hay, además, otros factores en juego. Primero, el país mantiene un mecanismo de tipo de cambio variable. Segundo, el Banco de México se ha convertido en una institución muy respetada y creíble. Esto ha resultado no solo en bajos niveles de inflación, sino también en bajos niveles de traspaso de tipo de cambio lo cual ha reforzado el papel de tipo de cambio para absorber shocks. Con la inflación bajo control, el Banco Central ha podido mantener tasas de política monetaria relativamente bajas, lo cual le dará margen de maniobra para aumentarlas y así aminorar la volatilidad que pude venir cuando la Reserva Federal haga lo propio, sin que ello implique un riesgo de empujar a la economía hacia una recesión. Tercero, los balances de las empresas no muestran descalces cambiarios importantes.

Hay otro hecho que sitúa a México en una mejor posición que el resto de países emergentes para hacer frente a una eventual subida de tasa por parte de la Reserva Federal: la alta correlación que se tiene con la economía de EEUU. Hay que recordar que el Banco Central de ese país ha sido muy claro en el sentido que solamente contemplará empezar el proceso de ajuste monetario cuando tenga un convencimiento de que la economía está en una trayectoria de recuperación sólida y sostenida. Cuando esto ocurra, se puede esperar que la economía mexicana también se encuentre en una fase de expansión.

Sin embargo, las autoridades no deben de ser complacientes. Se debe de mantener la disciplina fiscal para mantener los fundamentales sólidos. En particular, los déficit fiscales en los que se ha incurrido desde finales de 2013 se deben de cerrar lo antes posible. De lo contrario, se corre el riesgo de que en unos años nos encontremos con una situación de deterioro en las finanzas públicas.

Carlos Serrano, Economista en Jefe de BBVA Bancomer.

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