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Porsche 550 Spyder: los últimos metros de James Dean

La historia describe al Porsche 550 Spyder como aquel pequeño roadster que dio sepultura a James Dean cuando, en pleno cénit de su carrera, con tan solo 24 años y solo tres películas ('Rebelde sin causa', 'Al este del Edén' y 'Gigante'), tuvo la mala fortuna de chocar contra otro coche en el cruce de una carretera americana.

En realidad este Porsche estaba pensado para cualquier cosa menos para recibir un impacto contra un gran vehículo familiar de la época como aquel maldito Ford Custom Tudor que se interpuso en su camino. Era 1955 y, apenas un par de años antes, la firma de Stuttgart había presentado orgullosa en París el que fuera su primer modelo concebido para el mundo de la competición.

Su pequeño motor 1.5 de cuatro cilindros y 110 CV era suficiente para catapultar hasta los 220 km/h a este ligero biplaza, que apenas llegaba a los 600 kilos de peso gracias a su carrocería fabricada en aluminio. Dotado de un cambio de cuatro velocidades, tracción trasera y una distancia entre ejes de apenas 2,1 metros, era muy ágil y estaba pensado para proporcionar grandes sensaciones a los mandos.

El coche fue personalizado por George Barris, destacado preparador de automóviles que, entre algunas de sus obras, cuenta con la creación del primer Batmóvil de la historia. Según las preferencias de James Dean, forró de tela escocesa los asientos del Porsche 550 Spyder e imprimió el número 130 en la carrocería. El 'Pequeño Bastardo', como le gustaba a Mr. Dean llamar a su coche por la dificultad que entrañaba conducirlo, quedó hecho un amasijo de hierros aquel fatídico día en el que el que el actor realizaba las pruebas finales de cara a una carrera que debía celebrarse al día siguiente.

No iba solo, le acompañaba su mecánico en el asiento del copiloto (el cual, por fortuna, sobrevivió al accidente) y, según cuenta el informe policial, rodaba a velocidad legal. Pero la maniobra para tratar de esquivar al Ford que venía de frente no fue suficiente para evitar el desastre.

Hoy, el Porsche 550 Spyder es un modelo muy cotizado, que muchos coleccionistas aspiran a tener en su garaje. Habitual en las concentraciones y rallys de vehículos clásicos, tanto de velocidad como de regularidad, resulta complicado encontrar versiones originales, ya que en muchos casos se trata de réplicas, si bien son bastante fieles al original.

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