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Todo el mundo la espera pero...¿y si después de todo no hay recesión en EEUU?

Aunque oficialmente nadie lo admite, Wall Street y Washington han asumido que EEUU entrará en recesión en el Año Nuevo. Y ha empezado la búsqueda de culpables. Suenan mucho unos cuantos: los banqueros avariciosos, los prestamistas hipotecarios sin escrúpulos, una Reserva Federal en la inopia, los jefes de trading de acciones y derivados que manipulan las cotizaciones, los inversores super-ricos que buscan aún más ganancias, etc.

Esta caza de brujas es altamente probable en 2008. Pero David Callaway, director de MarketWatch, plantea una "posible gran pega": ¿qué pasa si al final no hay recesión? "¿Qué pasa si la economía de EEUU salva esta crisis de crédito como hizo con la crisis de las divisas asiáticas, la de la deuda rusa, la quiebra del LTCM y una serie de escándalos de Wall Street que no se extendieron al resto de la economía? ¿Qué pasa si los consumidores siguen gastando en aparatos y videojuegos, amontonándose para agarrar una Nintendo Wii esta Navidad incluso si los bancos tienen que pedir a la Fed la liquidez necesaria para mantener su solvencia?", se pregunta Callaway.

Este columnista admite que puede equivocarse, pero advierte que es mejor comprobar que realmente hay recesión antes de empezar a buscar culpables, a celebrar vistas en el Congreso y a cambiar las leyes... cosas todas ellas de las que los estadounidenses se arrepentirán más adelante, como ahora se arrepienten de las medidas que tomaron en medio de la tormenta de 2001, como la infausta ley Sarbanes-Oxley.

Desde luego, Wall Street no está adelantando una recesión. A pesar de los vaivenes de este año, los principales índices van a cerrar el año con subidas. Algo que contrasta vivamente con el batacazo del año 2000, el año anterior a la última recesión.

La recesión, centro del debate político

Precisamente, una de las cosas que más preocupan a Callaway es ese precedente: entonces, el presidente Bush fue el que más insistió en que iba a haber una recesión, para que no pudieran culparle de ello a él -que asumió el poder en enero de 2001- sino a Clinton. Cuando la recesión terminó en noviembre de 2001, el mundo había cambiado de tal forma que a nadie le importaba quién tenía la culpa de la recesión.

Ahora, nos enfrentamos a una cruenta campaña electoral, y la búsqueda de culpables de la recesión va a convertirse otra vez en un tema central del debate político. Además, "aunque es fácil buscar culpables, la dura realidad es que todos tenemos una parte de culpa en los ciclos económicos, y mucho antes de que se escriba el último capítulo de estos casos, ya estaremos en camino hacia el siguiente", asegura.

Callaway concluye que todo apunta a que, efectivamente, habrá recesión. Pero recuerda que la crisis de crédito es un problema de confianza, no un problema estructural del sistema, que ha parado el motor del crédito que alimenta la liquidez global. Por eso, está convencido de que, en algún momento, ese motor volverá a arrancar. "Y si tenemos suerte, cuando comience la nueva burbuja de un activo, la cogeremos desde el principio".

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