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Palacio Villalís, donde las grandes producciones encuentran "poder y esplendor": hablamos con su dueño, Manuel Romero

Manuel Romero vivió hasta que terminó el confinamiento por Covid en el Palacio Villalís, una construcción de 2.500 metros cuadrados, levantados sobre unos 10.000 de parcela. Se encuentra en La Moraleja (Madrid) y como vecinos, Manuel tiene a los futbolistas Isco Alarcón y Sergio Ramos. También a Benzema, que está construyendo una casa justo al lado. A escasos metros, además, está la vivienda de la baronesa Thyssen y la de la empresaria Alicia Koplowitz.

¿Cómo Manuel, periodista y publicista, empezó a levantar hace más de dos décadas un palacio que a día de hoy tiene nueve habitaciones, catorce cuartos de baño, cinco salones, una biblioteca, una piscina interior (y otra exterior)? "No me toco en la lotería", nos dice.

Manuel ha trabajado en medios como Diario 16, Tribuna y ha dirigido Panorama, revista para la que entrevistó a la reina Sofía por su 50 cumpleaños, cuando él tan solo tenía 28. Como publicista y experto en marketing, ha estado al frente de campañas de gran impacto. Compró varios segmentos del Muro de Berlín en plena caída para traerlos a Madrid o Navarra y puso el primer anuncio en la Plaza Roja de Moscú, entre otros hitos.

Imagen cedida por Manuel Romero

Imagen cedida por Manuel Romero

Palacio Villalís pertenece a la sociedad Royal Lis Spain, de la que Romero es propietario. Es el lugar de encuentro entre diplomáticos y políticos. También es el escenario elegido para rodajes de grandes producciones. Manuel vivió en el palacio pero se mudó a otro domicilio tras el confinamiento. Ahora nos explica que "el palacio es un trabajo" para él.

Cuando eras niño, convertías la casa de tus padres en un plató… Y ahora tienes un palacio en el que se graban películas y series.

Sí, cuando mis padres se iban a trabajar emulaba a los presentadores de noticias. Incluso me iba a la ventana y ahí marcaba el mapa de Europa con un rotulador. Después desmontaba el 'plató' para que cuando llegaran mis padres no se notara nada.

En el palacio se han grabado Secretos de Estado (Mediaset), La Valla (Atresmedia), Sequía (RTVE), producciones de HBO... ¿Qué encuentran en este lugar?

También películas a punto de estrenar en San Sebastián, publicidades de Ikea, Burger King... Por aquí ha pasado Penélope Cruz en, al menos, tres ocasiones. Aquí han venido a fotografiar personas como Peter Lindbergh o Mario Testino. Es un lugar en el que las grandes producciones, no solo nacionales, que han buscado un espacio de realeza o de poder lo han encontrado aquí. Cuando buscan esplendor, siempre encuentran aquí el lugar idóneo.

¿Algún rodaje en el palacio que te haya marcado especialmente?

Como curiosidad, a raíz de una presencia continuada de equipos aquí, hice un primer papel como actor en la serie Sequía, donde aparecí en varios capítulos. Tuve un coach, que es el actor Kike Guaza. Me dejó muy buen sabor de boca, hasta el punto de que actualmente tengo representante como actor y estoy preparando alguna cosa más, incluso para teatro. No me podía imaginar la seriedad y la responsabilidad que significa ser actor.

Imagen de Juanjo Molina

También organizas encuentros de corte diplomático y político, ¿cómo nació Foro Diplomático?

Yo soy el director y lo creé hace dos años, viendo el aislamiento en el que el mundo estaba cayendo a través de la crisis sanitaria. Ya hemos celebrado aquí tanto llegadas como marchas de embajadores, con cenas y almuerzos. También hemos celebrado debates sobre España en el contexto europeo. 

Construiste el palacio hace más de 20 años. ¿Por qué te inspiraste en el neoclasicismo?

Me gustan los estilos que son eternos. Dentro de la arquitectura europea es un estilo que ha invadido y está presente en todas las grandes cortes y capitales con gran historia. Recogí un montón de documentación y me inspiré en libros de hace más de doscientos años, también en actuales. Aunque no era arquitecto, me embriagué del estilo y con un arquitecto bastante clasicista y honesto construimos esta edificación que es súper moderna. Por ejemplo, la calefacción va por suelo radiante. Hay tomas de televisión y de Internet en cualquiera de los 2.500 metros cuadrados. 

Entrevistaste a la reina Sofía por su 50 cumpleaños. ¿Cómo fue la experiencia?

Se la hice a los 28 años. Para mi sorpresa, Zarzuela me la concedió. La reina era mucho más grande personalmente. Es una persona con una cultura impresionante, afable, cercana y no era esa figura que decían de lejana y fría. Hablamos de cosas muy espirituales, de perritos… Pudimos hablar de fe, de religión, de su vida cotidiana y, sobre todo, me demostró una enorme sencillez. Ella es sencilla.

Imagen cedida por Manuel Romero

Y de Julio Iglesias… ¿qué nos puedes contar?

Fui a una de sus giras como periodista de Diario 16. No teníamos ningún acuerdo económico para escribir bien ni mal. Es más, alguna vez, alguna crítica le cayó [risas]. En uno de los viajes de avión, él estaba sentado y se puso a hablar. Pasó un ciego que se quedó parado y dijo: "¡Uy! ¡Usted es Julio Iglesias!". Eso me sirvió para titular al día siguiente: "¡Hasta los ciegos ven a Julio Iglesias!".

Decidiste mudarte del palacio tras el confinamiento. ¿Planeas volver a residir en él?

No, yo soy un trabajador de aquí y esto es un trabajo. Cuanto más avanzo en la vida más descubro que mi casa es todo el mundo. Durante la pandemia, cualquiera diría que aquí teníamos más libertad y espacio que los que estaban en un piso de cuarenta metros. Sé que no es muy popular lo que voy a decir, pero uno puede tener más soledad en un espacio de 10.000 metros que en un piso de cuarenta en el que hay un balcón que da a una calle en el que hay 300.000 personas.

Tras todo lo logrado, ¿qué te queda del niño que fuiste?

Muchísimo. Para mí, el éxito de una persona debe estar en mantener todos sus sueños de la infancia. Tengo una nuez con una vela de mi niñez porque me la guardó mi madre durante 40 y tantos años. La recuperé y la sigo teniendo con mucho cariño. También guardo la toalla con la que me envolvieron cuando nací y guardo el trocito de cordón umbilical que me unía a mi madre. Ella lo guardó y me lo entregó.

Hemos visto que guardas pertenencias de tu abuelo en el despacho y que una foto de él lo preside…

Estuvo en el grupo municipal que proclamó la República en 1931, en el pueblo del que es originaria mi familia, Zalamea de la Serena. Se significó como un hombre de izquierdas, de izquierdas moderado, y alguna envidia local llevó a que le castigaran al final de la contienda de la Guerra Civil. Fue deportado a Almendralejo. Tenía una enfermedad y allí no tuvo un cuidado adecuado. Falleció a principios del 36. Le enterraron y nunca supimos en qué lugar fue enterrado. Siempre hemos tenido presente en toda la familia su figura. Lo tenemos como principio de valores, independientemente de si era derechas o de izquierdas. Yo me llamo Manuel como él, mi madre se llama Manuela y es en honor a él. Mi hijo Hernán, se llama Hernán Manuel.

¿Qué significado tiene para ti la figura de San Luis Rey de Francia que tienes colocada en la entrada?

Yo no era creyente y hace tres años empecé a tener un encuentro con Dios. Empecé a asumir y a vivir la fé. Soy una persona que cree en la vida eterna, en Cristo y ahí sucedieron en mi vida distintas vivencias en las que, de una manera u otra, siempre la Flor de Lis estaba presente, formando parte de momentos clave de mi vida. Cuando compré la estatua, buscaba una figura que tuviera la Flor de Lis.

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