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La brecha digital de género se reduce, pero las mujeres aún están en una posición desfavorable

  • En España este dato ha disminuido desde un 8,1 a 1 punto
  • Solo un 2% de las mujeres ocupadas lo están en el sector TIC, frente al 5,7% de los hombres
Madrid

Se define como la "diferencia del porcentaje de hombres y el porcentaje de mujeres en el uso de indicadores TIC", según el Instituto Nacional de Estadística. Y es que a pesar de que lo digital no es tan reciente y de que cada ciudadano hoy en día debe estar capacitado para vivir y trabajar en la sociedad de la información, los datos muestran que efectivamente existe una brecha digital de género que impide que hombres y mujeres se enfrenten a las tecnologías de forma igualitaria. La era digital está produciendo una definición diferente del funcionamiento de la sociedad, en la que las nuevas tecnologías se presentan con gran entusiasmo para una parte de la ciudadanía, y cierto temor y rechazo para otra. Aunque el atractivo de Internet sea enorme, todavía son muchos los problemas e inconvenientes que presenta. Más allá de la disparidad entre hombres y mujeres en cuanto a derechos, recursos y oportunidades en todos los ámbitos, Almudena Ruiz Iniesta, coordinadora académica del Máster en Inteligencia Artificial de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), explica que "Seguimos viviendo en una sociedad patriarcal que se ve reflejada en los roles de género y los estereotipos. Las mujeres seguimos participando menos en el trabajo activo".

A pesar de esta realidad, no todo es tan negativo como parece ya que el Instituto de la Mujer, en colaboración con el ONTSI, publicó "Mujeres y digitalización: de las brechas digitales a los algoritmos" y "Las mujeres en la economía digital española: Trayectorias inspiradoras". La conclusión más destacada de estos dos estudios es que la brecha digital de género se ha ido reduciendo progresivamente en España, pasando de 8,1 a 1 punto, aunque las mujeres continúan manteniendo una posición desfavorable en competencias digitales y usos de Internet. Para Ruiz Iniesta esto tiene una explicación: "Internet es un espacio relación horizontal, donde se propicia que todo el mundo pueda hablar y permite crear esos lugares de encuentro, de relación, que ha permitido a las mujeres crear redes de comunicación donde no fueran excluidas".

Conocer la razón por la que se produce esta diferencia contribuye a saber cuáles son los factores que la originan, ya sea la falta de infraestructura, la falta de conocimientos de informática y habilidades o el escaso interés en lo que la sociedad pueda ofrecer. Un informe de la Universidad Complutense de Madrid llamado "La brecha digital de género: amantes y distantes" indica que existen otras características individuales como la edad o el nivel de estudios que también pueden convertirse en un factor más de inclusión o exclusión social en este aspecto. Al hablar de brecha digital de género nos da la impresión de que hablamos de una, que se extiende por todo el territorio. Sin embargo, los expertos de este informe inciden en la importancia que tiene distinguir entre tres:

1. La primera aparece en el acceso a la tecnología.

2. La segunda en el uso que se hace de la propia tecnología y marca el grado de incorporación efectiva de la misma.

3. La tercera brecha digital de género está relacionada con el uso de los servicios TIC más avanzados.

Si hacemos una comparativa a nivel europeo, se mantienen las diferencias entre el patrón de los países del norte de Europa, en donde se observa que la brecha digital es más reducida y la zona del sur, donde hay más desigualdades. Tal y como resalta el estudio de la UCM, son los países escandinavos los que presentan mayores tasas de uso de Internet y países como España, Italia y Portugal tienen un acceso a la Red un tanto más reducido. Que la brecha digital de género sea más acusada en nuestro país, se debe a que ocupa posiciones muy bajas en info-intensidad, e-intensidad, usos de comercio y banca y usos de bienestar social. Por otra parte, en competencias avanzadas, como es el caso de la programación, la brecha en España es de 6,8 puntos, siendo la media de la UE de 8.

Son los países escandinavos los que presentan mayores tasas de uso de Internet

"Cosas varoniles", así llama la profesora Almudena a la causa de por qué no hay más participación de la mujer en la tecnología y en las carreras STEM: "Desde pequeñas se va perdiendo el interés o más bien, se guarda en el subconsciente la idea de que eso es demasiado difícil para nosotras". Además, añade: "Cuando se piensa en Inteligencia artificial, Big Data, machine learning, vienen a la cabeza robots, números, problemas difíciles y en seguida lo primero que piensa es: yo no puedo con eso".

Si bien es verdad que el consumo de la tecnología digital es un hecho cotidiano entre la ciudadanía, pero está determinado por las posibilidades de acceso y por las oportunidades y capacidades de uso. Según el estudio de la UCM, la mayoría de las mujeres insisten en que hay factores que mantienen a muchas personas excluidas de Internet. Es decir, es verdad que el acceso es necesario, pero no suficiente. La clave parece radicar en los problemas de conocimiento y experiencia con estas tecnologías, para lo que la mayoría solicitan que se habiliten espacios para facilitar la adquisición de habilidades informáticas y navegadoras.

El problema, indican los expertos, está en pasar de la brecha a la inclusión digital de las mujeres de forma progresiva. En el estudio realizado por el Instituto de la Mujer, los investigadores tienen claro que las mujeres cada vez hacen un uso más frecuente de las tecnologías, pero las brechas continúan, especialmente en la calidad de acceso a Internet, que es uno de los indicadores más importantes de la conocida como primera brecha. Por otra parte, también inciden en las diferencias en el nivel de competencias digitales entre hombres y mujeres, así como los diferentes usos de las tecnologías, es por ello por lo que se necesita una intersección del género con otras variables, ya sea el nivel educativo, la edad, la dimensión rural/urbana o el nivel socioeconómico.

Se necesita una intersección del género con otras variables, ya sea el nivel educativo o la edad

Son necesarias múltiples medidas para conseguir que la brecha deje de existir. De hecho, este estudio indica que todavía es un reto que requiere políticas y acciones para superarlo y asegurar así la igualdad de género en el acceso a los recursos disponibles en Internet.

La digitalización en el empleo

Si esta situación afecta a la vida cotidiana de muchas personas, es inevitable que también tenga consecuencias en el empleo. Y es que tal y como se indica en el informe del Instituto de la Mujer, existe un gran desfase entre la demanda y la oferta vinculada a la creación de nuevos puestos de trabajo por la digitalización y lo que es peor todavía: es mayor en el caso de las mujeres. Solo un 2% de las mujeres ocupadas lo están en el sector TIC, frente al 5,7% de los hombres. A este problema se le suma las fuertes brechas salarial entre hombres y mujeres, en la que los hombres cobran un 8,9% más que las mujeres en su misma posición, y el techo de cristal que frena el desarrollo profesional de las mujeres en el sector TIC. De hecho, el porcentaje de investigadoras en el sector de servicios TIC se reduce al 23,4%, un dato muy bajo.

El mercado laboral ha sufrido un importante cambio tras la llegada de la pandemia y ha modernizado sus exigencias hasta tal punto de que disponer de competencias digitales para la empleabilidad es un imprescindible a la hora de busca trabajo en la actualidad. Para Almudena, las competencias principales digitales necesarias son "todas las relativas a la información y los datos, ser capaz de buscar información, datos, filtrar, analizar, evaluarlos, ser capaz de identificar problemas técnicos y resolverlos". De igual manera, las competencias blandas han sido reconocidas por su papel clave, en las que las mujeres han despuntado tradicionalmente. Se trata de competencias complementarias a las competencias digitales y estratégicas para el acceso y desarrollo profesional en el mercado laboral del futuro.

Esta investigación recoge alguna recomendación como fomentar la creación de contenidos no lesivos para la igualdad de género, apoyar la elección de estudios tecnológicos por parte de las niñas, ya que España se sitúa en la posición 12 dentro de la UE de los graduados/as en STEM, con una diferencia entre sexos de 17 puntos. Además, también optan por desarrollar medidas para reorientar la trayectoria profesional de los puestos digitales o integrar la perspectiva de género en todo el sistema I+D+i relacionado con el diseño y producción de nuevos avances tecnológicos. La profesora Almudena tiene clara la solución: "Eliminar el pensamiento de que la tecnología es difícil, y sobre todo de que es cosa de chicos. Para eso hacen falta cambios en los modelos educativos". Potenciar la alfabetización digital y visibilizar el papel de la mujer en las TIC son medidas clave para que la brecha digital de género pase, de una vez, a la historia.

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