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Diez vestidos icónicos del cine y unos zapatos para celebrar el Día Mundial de Vestir de Rojo

  • Las "zapatillas de rubí" de "El Mago de Oz" están el "Santo Grial" por los coleccionistas de objetos de cine
  • El precio de uno de los pares originales de la película supera el de la réplica de rubíes y diamantes realizada por la firma de joyas Harry Winston
Las "zapatillas de rubí" de "El Mago de Oz", una de las piezas más valiosas del nuevo Museo de Hollywood (foto: Joshua White, JWPictures Academy Museum Fundation)

El rojo es uno de los colores más utilizados en el cine y en la moda. Y un clásico a la hora de concienciar de los riesgos de las enfermedades del corazón entre las mujeres. Un vestido rojo es el logo de la campaña The Heart Truth, puesta en marcha en 2002 por el Instituto Nacional del Corazón de Estados Unidos, una acción que se ha ido extendiendo desde entonces entre los organismos de salud de todo el mundo, incluida la Fundación Española del Corazón, y que, como cada primer viernes de febrero, promueve la celebración del Día Mundial de Vestir de Rojo.

Julia Roberts en "Pretty Woman" y Kelly LeBrock en "La mujer de rojo"

La lista de vestidos memorables de color rojo en la historia del cine es tan larga como conocida. Desde el imponente vestido rojo de Julia Roberts en "Pretty Woman" (1990), diseño de Marilyn Vance -que consiguió imponer el color rojo frente a los deseos de la productora, que querían un vestido negro para la escena-, hasta el mítico vestido de Kelly LeBrock, en "La mujer de rojo" (1984), una película que no ha pasado a los anales de la historia del cine, pero sí la prenda, de Ruth Myers, hoy un mito del diseño de vestuario.

Vivien Leigh lució el rojo en varios vestidos como Escarlata O'Hara en "Lo que el viento se llevó"

Hay más vestidos rojos, en toda su gama. Como el inolvidable vestido color burdeos de Escarlata O'Hara (Vivien Leigh) en la fiesta de Ashley Wilkes, en "Lo que el viento se llevó" (1939). No fue el único vestido rojo memorable de la película. Walter Plunkett, responsable del diseño de vestuario, no ganó el Oscar, pero solo porque el premio al mejor vestuario aún no existía en 1939.

Marilyn Monroe y Jane Russell en "Los caballeros las prefieren rubias" y Jessica Rabbit en "¿Quién engañó a Roger Rabbit?"

Inolvidable, por partida doble, el vestido rojo de lentejuelas de Marilyn Monroe y Jane Russell en "Los Caballeros las prefieren rubias" (1953), diseñados por William Travilla, que también diseñó el vestido blanco de Marilyn en "La tentación vive arriba" (1955) y todo su vestuario en otras seis películas. El vestido sirvió de inspiración para el de Jessica Rabbit en "¿Quién engañó a Roger Rabbit?" (1988).

Audrey Hepburn en "Una cara con ángel" y Grace Kelly en "Crimen perfecto"

O el vestido púrpura con escote palabra de honor de Audrey Hepburn en "Una cara con ángel" (1957), creación de Givenchy, palabras mayores. O el imponente vestido rojo que lució Grace Kelly en "Crimen perfecto" (1954), un color inusual en la actriz, pero con el que su diseñador, Moss Mabry, quería acentuar la relación adúltera que la protagonista mantenía en el film.

Nicole Kidman en "Moulin Rouge" y Winona Ryder en "Drácula de Bram Stoker"

Dos imprescindibles más: el vestido de satén color rubí de Nicole Kidman en "Moulin Rouge" (2001), de Catherine Martin, que ganó el Oscar al mejor vestuario, y en cuyo diseño participó el propio director de la película, Baz Luhrmann. Y el vestido rojo de Mina Harker (Winona Ryder) en "Drácula de Bram Stoker" (1992), de Eiko Ishioka, ganadora del Oscar al mejor vestuario, y que ha llegado a estar expuesto en el MoMA.

Las "zapatillas de rubí" de "El Mago de Oz"

Pero si hay una prenda icónica de color rojo en la historia del cine son las "zapatillas de rubí", el par de zapatos mágicos usado por Dorothy Gale -interpretada por Judy Garland- en "El Mago de Oz" (1939). Consideradas el "Santo Grial" por los coleccionistas del mundo del cine, son protagonistas de una historia fascinante que va a culminar con la inminente inauguración del Museo del Cine de la Academia de Hollywood, del que es una de sus piezas más valiosas.

Tenían que haber sido color plata, tal y como se describen en la novela original de L. Frank Baum, pero la necesidad de exhibir el poderío del último prodigio tecnológico de la industria, el Technicolor, hizo que se decidieran por el color rojo.

Judy Garland, con sus zapatillas rojas, en una escena de "El Mago de Oz"

Diseñadas por Gilbert Adrian, diseñador de vestuario de cabecera de la MGM, y fabricadas por Innes Shoes Company en Pasadena (Hollywood), están confeccionadas con cuero, seda Faille y Georgette, cuentas de corneta, pedrería, cuentas de joyería de fantasía y unas 2.300 lentejuelas en cada zapato.

Además del modelo, o modelos de prueba, la propia Judy Garland solicitó un par medio número más grande para las sesiones de rodaje de la tarde, cuando tuviera los pies un poco más hinchados. Era necesario hacer más de un modelo para que en el momento de rodaje estuvieran perfectos.

Se sabe, pues, que se hicieron varios pares, pero se desconoce el número exacto. Lo que sí se sabe es que cinco pares originales han sobrevivido, de los cuales solo se conoce el paradero de cuatro. También ha sobrevivido un par de una versión alternativa, conocida como el Arabian test pair (el par de prueba árabe), profusamente adornado con joyas y de punta rizada, cuyo diseño fue descartado, pero se utilizó en pruebas de vestuario.

Una vez terminado el rodaje, los zapatos desaparecieron, como el grueso de la colección de vestuario de la productora, MGM. A nadie en esa época le parecía necesario realizar un inventario del vestuario y otros materiales de rodaje, y mucho menos conservarlo. Sin embargo, no tardó mucho en desatarse el interés de los coleccionistas, para los que las "zapatillas de rubí" son una de las piezas más valiosas de la historia del cine.

Los zapatos aparecieron muchas décadas después, en 1970, en posesión de un antiguo trabajador de los estudios, Kent Warner, que se quedó el mejor par y subastó el resto.

Con el tiempo, un par pasó a formar parte del Museo Judy Garland, en Grand Rapids, Minesota, la pequeña ciudad natal de la actriz, fruto del préstamo de un coleccionista particular, Michael Shaw. Los zapatos fueron robados del museo en 2005. Un donante anónimo llegó a ofrecer en 2015 un millón de dólares por información sobre el robo. No fue necesario, tras 13 años de investigación la policía recuperó los zapatos en 2018.

Otro par está expuesto en el Museo Nacional de Historia Americana de Washington desde 1979, al que llegó por una donación anónima. Y otro par, conocido como "los Zapatos del Pueblo", se expone en el Smithsonian, también de Washington.

Un cuarto par ha salido a subasta en diversas ocasiones en los últimos años. Fue la pieza más cotizada de la subasta de iconos de Hollywood organizada por la casa Profiles in History en diciembre de 2011. Con un precio de salida de dos millones de dólares, los zapatos, al final, no salieron a la venta. No es oficial, pero al parecer, el actor Leonardo DiCaprio y otros benefactores, incluido el director Steven Spielberg, compraron el par para que la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas lo pudiera exhibir en el museo que proyectaba construir. Y así fue: en 2012, las "zapatillas de rubí" pasaron a la Academia de Hollywood por un precio no revelado.

Debbie Reynolds junto a Gene Kelly en "Cantando bajo la lluvia"

También se conoce el paradero del llamado "par árabe". Fue comprado por Debbie Reynolds, una de las mayores coleccionistas de vestuario de Hollywood (y madre de Carrie Fisher, la Princesa Leia), en la subasta de Kent Warner. La actriz fue también la propietaria del vestido rojo de lentejuelas de Marilyn Monroe en "Los caballeros las prefieren rubias". En 2011, la protagonista de "Cantando bajo la lluvia" vendió en subasta el "par árabe" por más de medio millón de dólares, y el vestido rojo de Marilyn por 1,2 millones. Se desconoce el comprador. Tampoco se sabe nada del cuarto par desde la subasta de 1970. Aunque circulan rumores de que Lady Gaga es la propietaria de uno.

En 1989, con motivo de la celebración del 50º aniversario del estreno de "El Mago de Oz", la firma de joyas Harry Winston realizó una réplica de las zapatillas con 4.600 rubíes auténticos y 50 quilates en diamantes. Alcanzó un precio de tres millones de dólares, pero los expertos estiman que uno de los pares reales del rodaje, con sus humildes y gastadas lentejuelas, pueden superar a día de hoy esa cifra.

La "joya de la corona" del Museo del Cine de Hollywood

Uno de esos pares será, desde la próxima primavera, una de las piezas más icónicas de la exposición permanente del Museo del Cine de la Academia de Hollywood, en el que el diseño de vestuario ocupará un lugar destacado.

Todo está preparado. Después de dos años de aplazamientos, la Academia de Hollywood anunciará después de la gala de entrega de los premios Oscar, que se celebrará el 10 de febrero, en nuestra madrugada del domingo, la inauguración del museo -sin fecha oficial, pero en primavera-, ubicado en el cruce de Fairfax Avenue con Wilshire Boulevard de Los Ángeles.

El edificio, diseñado por Renzo Piano, con 28.000 metros cuadrados y un presupuesto que rondará los 400 millones de dólares, albergará la mayor colección de objetos relacionados con la historia del cine del mundo, con fondos recopilados por las principales colecciones privadas y públicas de la industria cinematográfica, entre ellas material de las colecciones privadas de Cary Grant, Katharine Hepburn, Alfred Hitchcock, John Huston, Cecil B. DeMille, Dalton Trumbo, David Lynch, Douglas Fairbanks, Esther Williams, Gregory Peck, Jim Henson, Olivia de Havilland, Samuel Goldwyn, Steve McQueen o Sydney Pollack.

La colección sigue engordando. Entre las últimas adquisiciones, la capa de Drácula usada por Bela Lugosi en sus películas, y también en sus apariciones personales. Propiedad de Lugosi, ha sido donada al museo por la familia del actor húngaro.

Entre las piezas que serán exhibidas se encuentra el único modelo original de tiburón, de tamaño natural, que ha sobrevivido del rodaje de la película "Tiburón"; las puertas del Café Rick's de "Casablanca"; una maqueta de la nave espacial de "2001: una odisea del espacio". Y, por encima de todos, los "zapatos de rubí" mágicos de Dorothy, que le permitieron volver a casa golpeando tres veces los talones.

Los zapatos rojos de Doroty en "El Mago de Oz", la pieza más valiosa del museo
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