
Los Next Generation actualmente son un instrumento para la recuperación económica, sin embargo pueden significar un riesgo a corto, medio y largo plazo si no se gestionan de una manera correcta, según advierte el Observatorio de la Deuda en la Globalización.
El primer riesgo que preocupa a los expertos en España es es el de subejecución, es decir, que a causa de fallos o incapacidad en la gestión, una parte de las ayudas quede sin ejecutar y no se saque rentabilidad de estas.
Por el contrario, también es posible que supongan un sobreendeudamiento, ya que de los 140.000 millones de euros del FRR, 68.000 millones serán préstamos que aumentarán la deuda externa. Sin embargo, no conviene dejar de ejecutar estas ayudas por ser la parte reembolsable, ya que supondría una disminución importante del posible alcance de las mismas. Por tanto, es necesario invertir estas ayudas en sectores y actividades que ayuden a crecer a la economía, de forma que se obtenga rentabilidad y sea posible evitar tener que aplicar medidas de austeridad en el futuro.
Según el ODG existe asimetría en las oportunidades cuando se trata de la presentación de proyectos, dependiendo del tamaño de la empresa, por lo que otro riesgo es que se destinen demasiadas subvenciones a las grandes empresas y se dejen de lado a las PYMEs y los autónomos. Al mismo tiempo, es posible que esta asimetría se dé también entre el sector público y el privado.
También es necesario que el Gobierno gestione los fondos con total transparencia y que estimule la participación ciudadana para que los proyectos salgan adelante y no queden desiertos.