Next Generation

Una economía puntera, lastrada por la política

Amador G. Ayora, director de elEconomista

El momento actual de Cataluña me recuerda mucha a Euskadi, donde viví y trabajé varios años. El buen ambiente para las relaciones laborales y personales en la sociedad vasca se rompía en el seno de las familias, divididas e incapaces en muchas ocasiones de sentarse juntas en la cena de Navidad por culpa del conflicto armado en el caso de Euskadi.

Los catalanes son innovadores, emprendedores, les gusta el trabajo en equipo y son un pueblo acogedor con los visitantes extranjeros, como lo demuestra su primer puesto en los ranking del turismo nacional. Barcelona es un icono que representa la imagen de España para los visitantes de muchos países, como Estados Unidos. Sin embargo, el conflicto independentista empaña en muchas ocasiones su proyección exterior y en otros territorios dentro de España.

No hay más que echar un vistazo a los ranking para comprobar que su economía es una de las más dinámicas. La tasa de crecimiento está por encima de la media nacional y las exportaciones vuelven a tirar de la actividad junto a la demanda interna. Barcelona destaca como un atractivo polo de innovación para las startups y a la industria 4.0, fortalecida por iniciativas como la de Bfactory, impulsada desde Zona Franca.

Con una cuota del 20% del PIB y del 25%de las exportaciones, la economía catalana es imprescindible para el resto de España. Es primordial para su futuro, proyectos como la ampliación de El Prat, parados por los líos políticos

La actividad industrial muestra, además, gran vitalidad para recuperarse del golpe propiciado por el cierre de empresas emblemáticas como Bosch, Continental ó Nissan, reemplazado por el grupo chino Great Wall Motors en Zona Franca, o los proyectos de Microsoft y Pepsico para instalar hub digitales y de innovación en la capital catalana, que se suman a empresas de menor tamaño como Allliance Heathcare, Essity, Festo, Veriff o Knot Worldwide. Representa un importante papel en ámbitos como la química, la biotecnología ó las industrias farmacéuticas y del motor.

En este último sector, es relevante la apuesta del grupo Volkswagen por fabricar pequeños eléctricos en Martorell, así como su entrada en el Perte que prepara el Ministerio de Industria para instalar la primera gran fábrica de baterías.

En este aspecto, también destaca el crecimiento del grupo Silence, que acaba de presentar el primer coche eléctrico español. Es primordial para el futuro desatascar la ampliación del aeropuerto de El Prat, parada por las luchas intestinas entre los políticos catalanes. Con el 20% del PIB y el 25 % de las exportaciones nacionales, la economía española no puede ir bien sin la catalana y viceversa.

WhatsAppTwitterTwitterLinkedinBeloudBeloud