Next Generation

Ingenostrum llevará a Cáceres el primer centro de datos neutro en carbono de la UE

  • Desarrolla el proyecto CCGreen, un parque eco-industrial orientado a implementar actividades que contribuyan a la transición energética, la descarbonización de la economía y el desarrollo de las tecnologías digitales

Una Europa más digital, ecológica y resiliente. Ese es el objetivo que se ha marcado la Comisión Europea ante los retos y carencias que ha puesto sobre la mesa una crisis como la desatada por la pandemia de la Covid-19.

En ese nuevo horizonte, como indican desde el organismo, "la digitalización tiene potencial para ofrecer soluciones a muchos de los retos a los que se enfrentan Europa y los europeos. Las tecnologías digitales están cambiando no solo la forma en que las personas se comunican, sino también, de manera más general, el modo en que viven y trabajan".

De este modo, las soluciones digitales contribuyen a la creación de empleo, al progreso de la educación y al aumento de la competitividad y la innovación, y pueden mejorar la vida de los ciudadanos. La tecnología digital tiene un papel clave que desempeñar en la transformación de la economía y la sociedad europeas con el fin de lograr una Unión Europea climáticamente neutra de aquí a 2050.

En este escenario, los centros de datos o data centers son un eslabón clave gracias al papel que juegan en muchas de nuestras actividades diarias. Gran parte de los datos que recibimos y enviamos a través de nuestros móviles, tabletas y ordenadores acaban almacenados en estas instalaciones. Un rol que cobrará todavía más importancia con la llegada del 5G, que aumentará la velocidad, incrementará la capacidad de transporte de datos, disminuirá la latencia y multiplicará la densidad de conexión (se prevén 1 millón de dispositivos conectados por kilómetro cuadrado, a diferencia de los 100.000 dispositivos que posibilita el 4G).

Ahora bien, la conectividad 24 horas al día, 7 días a la semana supone un uso intensivo de recursos energéticos e, incluso, de agua. Por ello, conseguir que los centros de datos sean más sostenibles es una prioridad en la agenda de la mayoría de los gobiernos, organismos sectoriales y empresas de todo el mundo. La Comisión Europea ya ha propuesto que el sector debe ser neutro en carbono para 2030 y está instando a los proveedores de centros de datos a tomar las medidas adecuadas para lograr este objetivo.

Extremadura será pionera

En este contexto, Extremadura será pionera gracias a Ingenostrum. Esta empresa especializada en la cadena de valor de las energías renovables y la eficiencia energética está desarrollando, junto la consultora americana TLM Group, un data center de hiperescala de 100 megavatios (MW) de potencia en su primera fase, ampliables a otros 50 MW más en una segunda fase.

Será el primer centro de datos neutro en carbono de la Unión Europea y se ubicará en Cáceres. En este sentido, CCGreen es un parque eco-industrial que nace en colaboración con la Universidad de Extremadura y alineado con la Agenda 2030. Está orientado a implementar actividades que contribuyan a la transición energética, la descarbonización de la economía y el desarrollo de las tecnologías digitales: concretamente al sector estratégico de los data centers.

Así, CCGreen es concebido desde los principios de la sostenibilidad y es articulado mediante la metodología BREEAM (que examinan las credenciales ecológicas de los edificios comerciales) para la evaluación ambiental y el estudio de impacto de factores clave como la gestión, la salud y bienestar, la energía, el transporte del agua, los materiales, los residuos, el uso ecológico del suelo, la contaminación y la innovación. De esta manera, CCGreen aporta tanto beneficios medioambientales como económicos y sociales.

La propuesta de data center planteada conseguirá utilizar menos recursos energéticos que otros centros gracias a un diseño innovador que utilizará el aire exterior para enfriar las zonas interiores en conjunción con un sistema de refrigeración mediante geotermia. Los data center son la clave del cloud computing, aunque también tienen como consumidores a industrias de la tecnología, telecomunicaciones, salud, servicios bancarios, comercio electrónico, entretenimiento y energía.

Por qué Cáceres

La elección de la ciudad de Cáceres para este proyecto no ha sido casual. En primer lugar, se proyecta una planta fotovoltaica de 120 MW capaz de suplir un tercio de la demanda eléctrica del edificio a bajo coste. Mientras que en otras ciudades como Londres o Frankfurt el precio de la potencia media es superior a 20 céntimos Kilovatio-hora, en la ciudad extremeña es 7,2 céntimos.

Por otro lado, su proximidad con Sines (Portugal) facilita la conexión de fibra marítima intercontinental. Asimismo, cuenta con buena comunicación: red de alta velocidad, aeródromo y red de comunicaciones por autovía, al tiempo que estará cerca del Centro Nacional de Investigación y Almacenamiento de Energía que tendrá su sede nacional en esta ciudad.

El proyecto ubicado en Extremadura ha obtenido una TIER IV GOLD, la máxima certificación para un 'data center'

Además, Cáceres cuenta con buenas condiciones meteorológicas y baja actividad sísmica, claves para conseguir un TIER alto. Las certificaciones TIER clasifican la fiabilidad y disponibilidad de estos centros de datos. En este caso, se ha obtenido una TIER IV GOLD, que es la máxima certificación para un data center. Con ello se garantiza que el centro de datos disponga de la mayor disponibilidad, seguridad ante desastres naturales y una alta redundancia en todos sus componentes.

Este proyecto también ha conseguido un PUE (power usage effectiveness) de 1,2 a 1,4. El PUE mide el consumo eléctrico que precisa un data center para que, por cada vatio de potencia que precise un servidor, se alimenten las instalaciones que lo soportan.

No obstante, las empresas tecnológicas del sector, verdaderamente comprometidas, no solo miran las propias bondades de conectividad del lugar a elegir, sino también evalúan el impacto positivo en el entorno cercano. Esto incluye temas tan relevantes como la disponibilidad de energías renovables, la propia contribución de su instalación al producto interior bruto (PIB) de la zona, la calidad de vida de sus trabajadores, cómo los empleados se desplazan a la instalación, los enlaces de transporte, optimizando el uso del transporte público no contaminante, instalando puntos de carga para vehículos eléctricos e, incluso, hasta la calidad ambiental de la zona y los metros cuadrados de vivienda y jardín de sus trabajadores.

Hoy en día, estos centros de datos son el eje de la economía y de las empresas digitales y, a medida que la sociedad continúa demandando nuevas tecnologías, la necesidad de procesar y compartir datos seguirá aumentando como lo hará también la potencia eléctrica necesaria para mantener los centros de datos en funcionamiento. Precisamente ahora, con la pandemia, se confía más que nunca en las tecnologías digitales como herramientas de trabajo remoto, transmisión y entretenimiento en línea, atención médica... y los centros de datos están detrás de la infraestructura invisible responsable de impulsar estos servicios.

Los proveedores de centros de datos trabajan para combinar un servicio sólido e ininterrumpido con el compromiso ecológico

Hay mucho debate sobre cómo los proveedores de centros de datos están abordando los picos de tráfico y qué están haciendo para mantener todo en funcionamiento durante estos tiempos de crisis. Y lo que es más importante, ahora sí se observa que los proveedores de centros de datos trabajan arduamente para combinar un servicio sólido e ininterrumpido con grandes ambiciones en el compromiso ecológico.

Dada la creciente demanda de instalaciones de centros de datos, muchos operadores ya se están dando cuenta de que su consumo de energía no puede seguir aumentando indefinidamente y están comprometidos a hacer que sus instalaciones sean más respetuosas con el medio ambiente.

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